De desfiles y rigor periodístico


Por Luis Guillermo Hernández Aranda

La tranquilidad del domingo se vio trastocada por el asesinato de una maestra del Cetis número 83 mientras esperaba el turno de salida de su contingente para participar en el desfile de la Revolución Mexicana que se llevaba a cabo en Torreón.

Fue de las 10:42 horas cuando se reportaron disparos en la Avenida Allende y calle González Ortega, en las inmediaciones de la Alameda Zaragoza. El hecho inmediatamente se hizo viral en redes sociales. Muchos de los asistentes corrieron a ponerse a salvo en negocios cercanos. Incluso la Catedral del Carmen sirvió como refugio.

Es imposible que cuando ocurre una tragedia de este tipo, en un lugar público a plena mañana en medio de un acto cívico, inmediatamente vuelva al colectivo imaginario las escenas que se vivieron en Torreón una década atrás. Cuando incluso La Laguna era considerada una de las zonas más peligrosas del mundo lo que motivó que fuera visitada por periodistas nacionales como Carlos Loret de Mola y reporteros españoles del periódico El País.

Afortunadamente la situación no es la misma. Las autoridades inmediatamente actuaron y el domingo por la noche la Fiscalía de Coahuila informaba de la detención del autor intelectual del crimen quien fue identificado como Salvador “N”, quien “presuntamente pagó a una tercera persona para que asesinara a la maestra, Juana Fernández, quien era esposa de su padre.

El caos y el temor que vivieron la mañana del domingo decenas de ciudadanos sin duda estaba por demás justificado, lo que no tiene la razón de ser es la falta de rigor periodístico para subir información en redes sociales, tampoco el mal manejo de cuentas oficiales del municipio y mucho menos querer lucrar políticamente con una tragedia de este tipo. Ya que todas estas situaciones abonan al miedo y a la psicosis.

Es cierto que en la época digital se privilegia la inmediatez al rigor periodístico pero no se vale subir un tuit cuya redacción confusa da entender que la maestra perdió la vida como consecuencia de que a un policía municipal se le escapó un tiro. Tampoco se justifica el tuit desde la cuenta oficial de la policía de Torreón donde se posteó: que el desfile había concluido con tranquilidad. Después de un asesinato no se puede decir que hubo saldo blanco y todo estuvo tranquilo.

Sin embargo más grave aún es que los regidores de oposición busquen impacto mediático para aumentar su capital político lucrando con una tragedia. Decir que no había medidas de seguridad cuando policías estatales y el ejército estaban presentes, revela poca solidaridad ante el dolor de una familia. Además ningún regidor, ni de oposición ni del partido en el poder, es especialista en seguridad para aventurarse a dar declaraciones de ese tipo y que sólo abonan al miedo.

Tampoco se vale que un grupo de feminista de manera anónima escriba en lugar de los hechos la siguiente amenaza: “les vamos a quemar su pinche ciudad”. Mensaje que también genera psicosis.

Todos vivimos en Torreón, todos vamos en el mismo barco llamado Coahuila, y queremos vivir en paz para que lleguen inversiones y tener mayor calidad de vida. Una tragedia de este tipo no merece que se lucre mediáticamente, políticamente, ni con una exigencia de género por demás justa pero que en esta ocasión equivocó el mensaje. Sin duda todos debemos ser más responsables.

@lharanda

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