Decepción


Por: Roberto Benavente

Tres elecciones, sí tres elecciones apoyando un cambio en el país, creyendo que este país necesitaba un cambio de timón, si no el barco (país) se hundiría.

18 años anhelando este cambio, el cual mi padre no alcanzó a ver, en el 2000 un loco nos hizo creer en él, no fue así solo se enriqueció, en 2006 robaron la elección presidencial, no me cabe duda, en el 2012 los medios y grandes empresas jugaron para sus privilegios, también me queda claro.

Por fin en 2018 se gana la elección presidencial, he creído en este gobierno, tratando de entender y defender, la lucha contra la corrupción. Tratando de apoyar a jóvenes y adultos mayores, creyendo que al país le hace falta serenidad, que los cambios no pueden ser tan rápidos que se toma su tiempo, que el aeropuerto y el tren maya, son indispensables para el desarrollo del país.

Al ganar la elección a aquellos amigos, que son parte de Morena, que son gobernantes, diputados y representantes, les pedí incluso les acerqué, personas que conocen de la administración pública personas sí de otros partidos, incluso personas que no tienen filiación política.

Asesórense, acérquense ustedes no tienen la experiencia y les van a ayudar, no fue así, el orgullo, la prepotencia y lo peor la ignorancia, ganaron.

Sí, ese mismo orgullo, prepotencia e ignorancia reflejados de arriba abajo como se barren las escaleras.

Hoy lo confirmo, el Covid-19 está terminando con empresas, por lo menos 5 tengo conocimiento cerrarán sus puertas este fin de semana, con ellos más de 40 empleados, solo podrán sobrevivir dos semanas en el peor de los casos.

Y después……

Pero el empresario es el enemigo, sí, ese pequeño y mediano empresario emprendedor que sobrevive y da empleo al 60% o más de la planta productiva del país, ese empresario que ha sobrevivido a la violencia, extorsiones, al terrorismo de sindicatos, al terrorismo fiscal.

Ese empresario que paga nómina semanal, que paga cuotas de seguridad social, que paga impuestos, que se endeuda hasta poner como garantía sus bienes personales para hacer crecer su empresa, ese que apoya a sus empleados en caso de una emergencia. Ese enemigo público número 1 para el gobierno no merece ningún apoyo, ninguna exención, al contrario si no paga cárcel.

Y mientras el gobierno pide se paguen impuestos, no presenta un plan para apoyar a empresas, para enfrentar la pandemia y la crisis económica por venir, (de donde sí desde el 16 de marzo los ingresos cayeron de un 50% a un 90%) pero se siguen gastando millones en el aeropuerto y en el tren maya.

En dónde nos perdimos, donde se perdió la sensibilidad, los empresarios no están pidiendo no pagar, están pidiendo respirar, para estirar el dinero un mes o dos meses cuando menos.

Cómo volver a creer si te apoyaron 18 años, y cuando más se necesita que se ponga la camiseta del pueblo, se olvidó que esa clase media que te llevó a la presidencia y trabaja en esas pequeñas y medianas empresas, en dos semanas no tendrá sustento por el capricho de creer que los empresarios son el enemigo, cómo entenderlo.

No cabe duda, el poder de la ignorancia nos podrá llevar al despeñadero.

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