¿Destitución o renuncia?


Por Jessica Rosales

Independientemente del resultado que dan los cómputos finales por el conteo de votos en las casillas electorales de Coahuila, la consejera presidenta del Instituto Electoral, Gabriela de León Farías, debe renunciar a su cargo por el pésimo desempeño que tuvo en la elección.

Sin duda, el INE debe emprender acciones para reestructurar el órgano electoral que a todas luces demostró incapacidad y falta de liderazgo en el proceso que ha llevado a la sociedad a desconfiar de la jornada que vivió Coahuila.

Aún cuando se trate de una contienda legítima, esto quedará en duda porque las instituciones permitieron que candidatos y partidos políticos se salieran de control. Fue el propio Instituto el que llevó el caos a la entidad al salir con resultados incompletos de un conteo rápido a las 3 de la mañana con un mensaje confuso, por detener el PREP (Programa de Resultados Electorales Preliminares) cuando apenas llevaba el 70% de las actas computadas.

Es innegable que el PREP falló, nunca antes en la historia se observó una irregularidad de este tipo, y esto no debe quedar en el olvido.

El único responsable de que una parte de la sociedad no legitime el resultado, aunque sea legal, es el Instituto Electoral. Y además de todo, Gabriela de León, reta a los sectores y a la misma sociedad: “no hay motivo para irme, si quieren que me destituyan”, declaró. Es urgente que se emprendan acciones para retirar a este personaje y varios del órgano electoral por su pésimo o nulo trabajo.

Los funcionarios de casilla fueron mal capacitados, pero no es responsabilidad de los ciudadanos, el INE tampoco hizo bien su trabajo. No se les olvide que los funcionarios de casilla no reciben un solo peso por participar en este ejercicio democrático, en el IEC y en el INE los sueldos van desde los 20 mil hasta los 120 mil pesos al mes. ¡Es un insulto! Y ahora quieren culpar a los ciudadanos.

El domingo se entregarán las actas de mayoría, Coahuila no debe estar dividido, debemos trabajar juntos, en equipo y dejar que los tribunales den certeza a aquella parte de la población que tiene dudas, cuando ello ocurra, entonces hay que aceptar cualquier resultado.

El próximo año Coahuila tendrá nuevamente elecciones y no se debe permitir que este órgano, tal cual está actualmente conformado, se haga cargo.

Como sociedad también somos responsables de la forma en que actúan nuestras instituciones y si no actuamos a tiempo, entonces no nos quejemos el domingo de la próxima elección y salgamos a marchar como si no supiéramos lo que está pasando en el Instituto Electoral de Coahuila ahora.

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