Disney es parte de mi “chivo”


Por Hugo Castro

Como ningún otro año la compañía creadora de Mickey Mouse se ha expandido de una manera descomunal en las pantallas a nivel global.

Si bien año con año esta empresa del entrenamiento estadounidense nos había acostumbrado a estar pendiente de sus nuevas producciones, las cuales resaltaba un tanto la creatividad o bien por lo menos un enfoque diferente o ya de plano con la gigantesca campaña de marketing que sin piedad atrapa a los pequeños y con ello los recursos de las familias.

Posiblemente por las nuevas necesidades del público consumidor, que exige más contenido no solo nuevo sino innovador debido a lo vertiginoso de las redes sociales de video como youtube o instagram, además del crecimiento en cuanto a las opciones de streaming que van apareciendo, hacen que las productoras que forman parte de la economía global se pongan a trabajar para tener nuevas historias-productos para los espectadores o bien reciclar.

Por eso no es extraño ver en cartelera Aladdin, Toy Story o el Rey León, títulos que en los noventas eran un éxito, pero que ahora se muestran con un pequeño de cambio ya sea pasarlo de animación a realidad o con la introducción de un nuevo personaje cada vez más millenial es decir sin mucho esfuerzo pero que sea cool, imagínese que “Forky” de la nueva entrega de los juguetes que hablan hubiera entrado en las otras entregas de esta franquicia, hubiera sido el “Jar Jar Binks” y un rotundo fracaso para el principal producto de Pixar, cada vez carente de innovación.

En este año, Disney ha obtenido grandes éxitos de taquilla aunque eso no quiera decir que en cuanto a calidad sea lo mejor que ha realizado. Además la apuesta parece el reciclar lo que ya ha sido redituado y lo que es una garantía en cuanto al ingreso. Y con la cantidad de historias que están ofreciendo como si fuera un “youtuber” sin control, hace que cualquier otra opción pase desapercibida.

La fantasía sigue siendo parte esencial en la humanidad, porque se enfoca a crear en nuestra mente mundo que nos permiten sentirnos mejor o nos permiten reflexionar acerca de cómo vivimos, así como nos permite la catarsis necesaria para no ahogarnos en una realidad que nos avasalla. El problema es que la fantasía que buscamos en las pantallas muchas de las veces tiene una intención a veces velada y otras tantas sin tapujos, para que como espectadores reaccionemos a un estímulo.

Nadie le quita mérito al trabajo de miles de personas que están detrás de las cámaras desde las etapas de la producción de una película, pero la intención posiblemente sea más cercana a buscar que cada semana una familia vaya al cine no solo en busca de entretenimiento sino en busca de contenido que dé un tanto una visión sobre la vida.

Esta visión da parámetros para el gusto en el público o bien para formas de cómo se debe regir uno en la vida, por ello que llama la atención que cuando la misma empresa quiere hacer cambios en su propia visión, el público reaccione negativamente.

El caso de Halle Bailey, joven actriz afroamericana que ha sido elegida para interpretar a Ariel en La Sirenita en versión Live Action, es la muestra de cómo la visión de una empresa puede hacer que un paradigma sea asumido y como una nueva opción es casi ir en contra de lo “establecido”.

La controversia en redes sociales ha hecho que veamos no solo a este tipo de historias como “carentes de valor”, sino que nos permite reflexionar como al final de cuentas por más que digamos que somos de una posición, cuando se trastoca un detalle por más insignificante que sea, la reacción del público cada vez será contraria si la compañía no le da lo que ya espera de esta misma.

Disney nos tiene en sus manos, sí; el público puede hacer contrapeso a este poder, si no se atreve a ver nuevas opciones o solo acostumbrarse a consumir este tipo de historias difícilmente podrá poner un límite. Apenas vamos en el inicio de la temporada de cine de verano y cada vez el bolsillo no alcanza para ir a ver la nueva entrega de Disney, aunque ellos saben que a la larga tendremos que dar nuestros recursos a sus arcas. Business are business.

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