El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este lunes su intención de declarar un “estado de emergencia” para implementar deportaciones masivas de inmigrantes indocumentados, utilizando recursos militares. En redes sociales, Trump respondió afirmativamente a un comentario del presidente de Judicial Watch, Tom Fitton, quien señaló que se movilizarían tropas para enfrentar lo que describió como una “invasión migrante”.
El plan, elaborado por Stephen Miller, asesor cercano de Trump, contempla el despliegue de la Guardia Nacional en varios estados para asistir en arrestos, establecer centros de detención y deportar a algunos de los 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en el país. Aunque Trump prometió iniciar estas medidas desde el primer día de su mandato, aún no se han revelado detalles sobre los fondos necesarios para llevarlas a cabo.
Mientras tanto, el gobernador de Oklahoma, Kevin Stitt, anunció un proyecto piloto para entregar a inmigrantes encarcelados a las autoridades federales en apoyo a los esfuerzos de deportación. Sin embargo, organizaciones como la Unión Americana de Libertades Civiles y America’s Voice han advertido que esta estrategia podría ser ilegal y violatoria de derechos humanos.







