En las últimas horas causó sensación un video que registró una escena poco habitual: un alce macho soltando sus astas en pleno bosque. La secuencia fue captada por un dron y muestra cómo el animal sacude su cuerpo hasta que ambas estructuras óseas se desprenden y caen al suelo casi al mismo tiempo.
La grabación llamó la atención porque, aunque el desprendimiento de astas es un proceso anual en los alces, rara vez se observa en tiempo real. Lo habitual es encontrar las astas ya caídas en el suelo, pero no el instante exacto en que se separan del cráneo.
Por qué los alces pierden sus astas cada año
El alce es el cérvido más grande del mundo. Los machos desarrollan astas de gran tamaño durante la primavera y el verano, impulsados por el aumento de testosterona. Estas estructuras cumplen una función central en la temporada de apareamiento: sirven para competir con otros machos y atraer a las hembras.
Una vez finalizado el período reproductivo, los niveles hormonales descienden de manera abrupta. Ese cambio provoca que el tejido en la base de las astas comience a debilitarse progresivamente. La unión entre el hueso y el cráneo pierde firmeza hasta que, con un movimiento brusco o incluso de forma espontánea, las astas se desprenden sin que el animal experimente dolor.
Este mecanismo responde a una lógica biológica clara que es la de mantener astas que pueden pesar decenas de kilos implica un gasto energético alto. Cuando dejan de ser necesarias para la reproducción, conservarlas representa una desventaja, especialmente en invierno, cuando el alimento escasea y las temperaturas descienden. Perderlas reduce peso y facilita el desplazamiento en terrenos nevados o boscosos.
¡Increible!
Un alce se arranca las astas de una sacudida. Yo también tengo muchas preguntas (¿será que le vuelven a crecer?) 😱😱
Está toma la tomó un drone en un bosque de Canada
Sí alguien sabe más, puede dejar su comentario
pic.twitter.com/jqvDylmJvj— Dread Orchid Club (@dreadorchidclub) March 1, 2023
Un fenómeno breve y difícil de observar
El proceso de caída puede ocurrir en cuestión de segundos y algunos ejemplares pierden primero una asta y días después la otra; en otros casos, como el registrado en el video, ambas se desprenden casi simultáneamente. Esa rapidez explica por qué es tan poco frecuente presenciar el momento exacto.
Tras la caída, las astas no quedan como un simple residuo, ya que en el ecosistema cumplen un rol relevante: pequeños mamíferos y roedores las roen para obtener minerales como calcio y fósforo. Con el tiempo, esos restos se degradan y devuelven nutrientes al suelo del bosque.
Las nuevas astas comenzarán a crecer nuevamente en primavera, iniciando otro ciclo anual. Durante su desarrollo están recubiertas por una piel aterciopelada llamada “velvet”, que transporta sangre y nutrientes hacia el hueso en formación. Cuando el crecimiento se completa, esa capa se seca y el animal la desprende frotándose contra árboles.
En el registro se suma a una serie de grabaciones que, gracias al uso de drones y tecnología de observación remota, permiten documentar comportamientos naturales difíciles de captar desde el suelo. En este caso, la escena ofrece una mirada directa a uno de los ciclos biológicos más característicos de los grandes cérvidos de América del Norte y Eurasia. Más allá del impacto visual, el video aporta una oportunidad para entender cómo la fisiología y el entorno moldean la vida de estos animales.







