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Ejidos de Coahuila, hogar de ancianos

La sequía y el bajo nivel de las presas por la escasa lluvia ha terminado por devastar al campo en Coahuila, el cual no tiene ningún apoyo de programas para producir, la energía eléctrica aumentó su costo para bombear agua a las parcelas, las represas están azolvadas y más del 50 por ciento de la población, principalmente joven, ha preferido emigrar a las ciudades para buscar empleo de operario o albañil.

José Luis López Cepeda, dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) explicó que el panorama es desolador, no solo porque no hay programas para ejidatarios o pequeños productores, sino que el abandono es total.

La sequía vino a ser un elemento que se agrega a los males del campo, porque antes la energía eléctrica tenía un subsidio para extraer agua de los pozos y la 4T lo retiró, también había un seguro catastrófico para muerte de ganado por sequía y ya no existe; si hoy un becerro se muere no hay quién lo reponga.

Pero lo que más preocupa, explicó el dirigente de trabajadores agrícolas, es que antes a través del programa Prospera, que otorgaba apoyo bimestral a las mujeres, era obligatorio para ellas hacerse exámenes para prevenir cáncer de mama y el cervicouterino, entre otras enfermedades; ahora tienen tres años sin exámenes médicos, ni apoyos económicos.

El campo se está quedando solo con adultos mayores que no tienen ni para comer, porque los hijos —más del 50 por ciento de la población de los ejidos— ha preferido emigrar a ciudades como Saltillo, Torreón y Monterrey en busca de empleo de operario o albañil y así mandar al menos algo a sus padres y abuelos para que subsistan en los ejidos.

Si bien las presas están a un escaso nivel de agua en Coahuila, explicó López Cepeda, en las comunidades rurales ni siquiera existe el agua porque las represas están azolvadas y cuando lleve es muy poca el líquido que se acumula; de la misma manera están los pozos de agua porque no hay programas para mantenimiento, ni para equipo de bombeo y la energía eléctrica está al doble de lo que costaba en el sexenio anterior.

DESAPARECIERON LOS PROGRAMAS PRODUCTIVOS

Ni hablar de los programas productivos, esos ya no existen, dijo el dirigente de la UNTA: antes el Gobierno Federal aportaba el 50 por ciento para un proyecto productivo, el Gobierno Estatal le entraba con el 25 por ciento y el otro 25 por ciento lo entregaba el beneficiario, pero ahora toda la carga de inversión es para aquella persona que quiere hacer producir al campo, y eso no se puede, menos en condiciones de sequía y con energía eléctrica cara.

Ni siquiera la Secretaría de Comunicaciones y Transportes ha reparado los caminos; hoy no se puede transitar rumbo a algunas comunidades porque van tres años sin que les hagan mejoras a las brechas y caminos rurales.

Mientras esto sucede, en cada elección políticos van y prometen mejoras que nunca cumplen, lamentó el dirigente campesino.

PANORAMA DESOLADOR

Desde hace años ningún programa de Gobierno llega al área rural.

-Las presas están en al mínimo nivel.

-Se acabó el subsidio para el consumo de energía eléctrica.

-Desaparecio el seguro catastrófico por muerte de ganado.

-Desde hace tres años los exámenes para detectar cáncer de mama y cervicouterino dejaron de aplicarse.

-Más del 50 por ciento de los jóvenes decidió emigrar a la ciudad.

-De los programas productivos nadie se acuerda.

-Hasta la lluvia se niega a caer en la zona rural.Desolación. El campo está devastado, no solo por la sequía, sino por la falta de programas de apoyo y productivos.

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Escrito por Redacción

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