El caos del manejo de agua en La Laguna


Demanda de agua

185 millones de metros cúbicos de aguaes la demanda anual para la población de la Comarca, de los cuales 30 millones son para la industria.

Sin control

Únicamente 7 de cada 10 pozos son los que sí tienen medidor. Esto impide verificar la realidad de las cantidades de agua.

De todos y de nadie

No hay transparencia en la administración de los pozos, señalan especialistas. Se desconocen los dueños y el estado de la red de distribución.

Las oficinas del módulo de riego IX del Distrito de Riego 17 en La Laguna, en el poblado de Buen Abrigo, Matamoros, parece un salón de clases abandonado. Al fondo del sitio, un hombre que se dice canalero –encargado de distribuir el agua de los canales a las parcelas- se queja: “mire cómo dejaron. Saquearon todo”. En el lugar se miran hojas con cifras de distribución de agua tiradas en el suelo, hojas rayadas. En la pared, un mapa con la zona de distribución de agua y hojas que parecen el control de tomas, usuarios por tomas y cantidad de agua. “Se llevaron todo, hasta los lápices”, se vuelve a quejar el canalero que anda en muletas.

Apenas el día anterior, un grupo de usuarios del agua que se dicen parte de una segunda mesa directiva del módulo, se inconformaron en una reunión, se levantaron y comenzaron a llevarse todo. “Donde quiera hay intereses. Unos son del PRI, otros de Morena, es la polaca y se agarran del chongo”, narra el canalero, que no quiere ser identificado pero asegura que en 16 años distribuyendo el agua de las presas a los agricultores, los últimos seis han sido los peores. “Quieren el control, el poder, la posesión del módulo”, dice el hombre de unos cincuenta y tantos años.

El módulo IX es uno de 17 que forman parte del distrito 17 de la Comarca Lagunera, es decir, los puntos de entrega de agua común, de agua de las presas, agua de la que son dueños los campesinos, grandes productores, ejidos, y por la que surgen pleitos y disputas. Es tanto el interés por el control del agua, que cuentan que hasta los zetas alguna vez controlaron módulos de agua en el municipio de San Pedro.

Carlos Efrén Ramírez, investigador del departamento de riego y drenaje de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN), menciona que los productores son los únicos que se golpean, no tienen transparencia y a la larga se perjudican.

Explica que los módulos eligen a su directiva, que tiene una función honorable, y ellos dividen el riego a los usuarios, pero insiste en que no hay transparencia. “Es de lo que siempre se quejan”,comenta.

Es común en cada ciclo agrícola que surjan los pleitos, las acusaciones de corrupción, los malos manejos. “Denuncian que dejan sin agua rodada a campesinos de la Luz, Guadalupe y Purísima”. “Dejan sin riego del tercer auxilio a ejido El Fénix”. “Denuncian huachicol de agua rodada”. “Acusan a presidente del módulo de El Porvenir de corrupción y malos manejos del agua rodada”. “Hay desviación de agua para los grandes estableros”. Son algunos de los titulares de notas de este año, pero que se repiten cada ciclo agrícola como si fuera manda.

Carlos Efrén Ramírez platica que en una ocasión, la Conagua le pidió que interviniera en el módulo 15, donde fue presidente y supervisó la entrega del líquido para las siembras.

Dice que propusieron varias formas de medir el agua, pues explica que los canales tienen escalas donde la Conagua y el gerente de módulo saben cuánta agua va a pasar, pero la escala no es transparente. La propuesta consistió en cambiar de escala para que se puntualizara cuántos litros por segundo pasan por el canal, y así cualquiera que pasara por el lugar supiera cuánta agua pasaba. Actualmente la escala sólo la interpreta el personal de Conagua y la directiva del módulo.

“No hay un programa, cada módulo tiene oficinas y proponemos que se deje por escrito quién sigue en el riego, a quién se está regando y quién sigue. Porque el canalero distribuye el agua, entonces le dice al productor ‘en tantas horas te voy a dar, de esta hora hasta mañana en la noche y en la noche te la quito y se la paso al otro; pero a quién, no hay un orden”, señala.

La Conagua entrega el líquido de manera volumétrica. En los puntos de entrega se tiene medido pero después del punto de entrega no hay medición, “y si no hay medición no hay control, si no hay control no hay transparencia y si no hay transparencia hay desacuerdos de todos los usuarios”, recalca Ramírez.

El investigador de la Narro explica que cada módulo define una cuota de riego, sin embargo, esa cuota se define “a sentimiento”. El gobierno federal entrega la red hidráulica al módulo para que los usuarios se hagan cargo de su mantenimiento y operación. En las asambleas se ponen de acuerdo para definir una cuota que no tiene bases, “es a sentimiento”. Este año los usuarios de agua pagaron mil 450 pesos por su derecho.

Para Ramírez, lo que debe de hacer el módulo es un recorrido por toda su red de canales para ir detectando rupturas, daños, deterioros.

“Localizarla y ver cuánto cuesta reparar. Aquí hay una fuga, aquí hay una compuerta deteriorada, cuánto cuesta repararla. De tal manera que saquen los costos de mantenimiento, correctivo y preventivo. Y esos costos deben ser prorrateados a los usuarios y de esa manera definir la cuota de riego, pero no lo hacen así”, afirma.

La falta de organización, interés y dirección, hace que el distrito esté completamente deteriorado.

El acaparamiento de agua

Francisco Jara Rosales es comisariado ejidal de Buen Abrigo, tiene 69 años y 40 como agricultor. Actualmente siembra sorgo porque dice que el maíz se “emplaga” mucho. Como muchos otros agricultores, se ha quedado sin agua para regar debido al descontrol, o como ahora, que no hay luz, las bombas no jalan y el agua sigue corriendo. “Una veces hasta que viene el riego de auxilio”, cuenta.

El comisariado dice que los problemas son de siempre. Como todos, don Francisco se lo atribuye a la política. “Ahora que son del PRI, que de Morena. Los del PRI ya van menos y ese es el problema. Quieren a la fuerza seguir ellos mismos”.

Francisco, con ese tono de quien lleva cuatro décadas en el negocio, sabe que un presidente de módulo tiene el control de agarrar más agua. Con más agua siembra más para su beneficio o comercia con el agua.

“Puras anomalías que hacen ellos, y el perjudicado es el productor. Ellos meten agua por otros lados, a las pequeñas”, platica. Recuerda el caso de un presidente de módulo que de la noche a la mañana ya tenía vacas y cuando lo quitaron del puesto, se le acabaron los animales. “Y son de los que andan en las broncas”, refiere sin decir nombres.

Para el comisariado, la corrupción viene “de arriba”. ¿De arriba dónde?, le pregunto al campesino. “De donde se mueve. Qué más puede hacer uno, echarle ganas al trabajo”, dice con aires de resignación.

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