Por: Fernando Ramírez Guzmán
El pasado lunes de pascua falleció, como es sabido, el Papa Francisco tras sufrir un ictus cerebral que lo sumió en un coma del cual no pudo despertar, así como de un colapso cardiovascular. Durante su pontificado, la sencillez fue una forma de vida. Fue reconocido en vida como el Papa más liberal de la historia, promovió una agenda reformista y de ruptura, a favor de los marginados, los migrantes y del cuidado del planeta. “Periferia” es quizá la palabra clave que distinguió su actuar como Vicario de Cristo: de quien está al margen de la sociedad, de la ciudad, de las fronteras, de quien se encuentra alejado del poder.
Francisco, cuyo nombre secular era Jorge Mario Bergoglio, nació un 17 de diciembre de 1936, en Buenos Aires, Argentina. Como buen argentino, era apasionado al futbol. Desde los nueve años se hizo aficionado a los colores de San Lorenzo de Almagro. Se hizo socio de ese club en el año de 2008 y siguió pagando puntualmente su cuota. Se viralizó en redes sociales la coincidencia de su número de socio (88235N) con su edad y la hora de su muerte (88 años, 2:35 am, hora de Argentina). Se dice que dio una ayuda divina a su equipo, porque 10 meses después de ser electo Santo Padre, San Lorenzo se corona campeón de América, al ganar la Copa Libertadores.
Fue el primer Papa latinoamericano, el primer Papa no europeo, desde el siglo V, el primero en llamarse Francisco y el primer Papa jesuita. Ese origen explica el por qué se negó a habitar el Palacio Apostólico del Vaticano y prefirió la más modesta Casa Santa Marta, hizo que el crucifijo papal dejara de ser de oro y en su narrativa resaltaba la austeridad, la inclusión y la cercanía con la gente.
En el año 2023, el gran escritor español, Javier Cercas, recibió una invitación insólita, de parte de Lorenzo Fazzini, Director de la Librería Editora Vaticana para que acompañara en un viaje a Mongolia al papa Francisco, con libre acceso a todo el Vaticano y el permiso para preguntar y escribir todo lo que quisiera. El resultado de esa invitación fue el libro publicado y puesto a la venta los primeros días de este mes de abril con el título: “El loco de Dios en el fin del mundo.” Suspenso filosófico existencial, libro que mezcla la crónica, el ensayo, biografía y memorias con el inquietante estilo de Cercas quien arranca su relato de la siguiente manera: “Soy ateo. Soy anticlerical. Soy un laicista militante, un racionalista contumaz, un impío riguroso”.Quizás por esa razón lo eligió Francisco. Y es probable quelo haya invitado a ir a un lugar recóndito para mostrarle su preferencia por lo periférico, por los alejados. No por nada de los 66 viajes que hizo en su pontificado, lo inició en la isla de Lampedusa, puerta de entrada de los migrantes a Europa.
El también autor de Los soldados de Salamina, dice que una de las principales razones que lo movieron a aceptar dicha invitación y reto fue obtener respuestas a una pregunta: ¿existe la vida después de la muerte?, quería “preguntarle si mi madre verá a mi padre después de la muerte”. La resurrección de la carne y la vida eterna, serían el leit motivde la historia.
Escribe Cercas: “Lo excepcional no es el Papa, lo excepcional es la Iglesia católica; es decir, la promesa de la Iglesia católica; es decir, la promesa de Cristo: el augurio radiante del amor ilimitado, de la resurrección de la carne y la vida eterna. Han caído todos los poderes, todos los soberanos, todos los reinos y todos los imperios; pero, después de dos mil años de Historia, la Iglesia católica sigue en pie: esa promesa ha demostrado ser indestructible, más poderosa que todos los ejércitos juntos. Si yo creyera en los milagros, creería que es un milagro.”
Leer el libro es honrar la memoria del Papa Francisco, quien eligió ese nombre por Francisco de Asis, quien se hacía llamar “Il folle di Dio”, “El loco de Dios”.
La grandeza y humildad del Papa Francisco la reiteraba siempre al final de sus charlas: “Recen por mí, que yo rezo por ustedes”.







