El físico de la UNAM y doctor en inteligencia artificial (IA), Erik Huesca Morales, lanzó una advertencia clara sobre los peligros latentes de la IA y el profundo impacto de los videojuegos en la sociedad actual. El autor del libro “Ready Go” subraya una preocupante tendencia: la humanidad está cediendo su capacidad de decisión fundamental a los algoritmos.
Huesca Morales señaló que esta delegación de la conciencia humana a sistemas programados no es una distopía futurista como “Skynet” o “Matrix”, sino una realidad que incluso aborda la primera encíclica del papa León XIV. La reflexión es que “estamos perdiendo la capacidad de decidir” a medida que confiamos más en la tecnología.
El especialista explicó cómo las computadoras, desde sus orígenes en la Segunda Guerra Mundial, han evolucionado vertiginosamente en solo tres décadas. Esta rápida transformación ha llevado a una credulidad excesiva en lo que aparece en pantalla, disminuyendo nuestra habilidad para discernir y distinguir la verdad.
“Una cosa es ser inteligente y otra es ser consciente. Y un poquito esta conciencia es la que estamos perdiendo, ¿dónde estamos parados?, ¿qué somos?”, cuestiona Huesca Morales, resaltando la diferencia crucial entre estas dos capacidades y la importancia de mantener la segunda.
Riesgos crecientes en el mundo digital
El físico advierte que los teléfonos celulares actúan como “vigilantes”, aprendiendo de los usuarios y convirtiéndolos en “datos” valiosos. Esta dinámica, combinada con la velocidad tecnológica, ha mermado el pensamiento lento y ha generado una “miopía del mundo” tanto física como filosófica.
Además, Huesca Morales alertó sobre la “guerra cognitiva”, donde los sistemas de IA modifican nuestra percepción, limitando la diversidad de información y eliminando el “asombro” al crear burbujas de filtro algorítmicas que restringen lo que vemos y creemos.
El experto profundizó en el “lado oscuro del universo gamer”, identificando riesgos serios como las adicciones, el lavado de dinero y la credulidad, donde los jugadores creen tomar decisiones autónomas dentro de mundos estrictamente programados.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya clasifica la dependencia digital a pantallas y videojuegos como un trastorno mental, comparable a las adicciones a sustancias. Huesca Morales destacó que aproximadamente 280 millones de personas en el mundo son adictas a los videojuegos.
Consecuencias y el rol de los padres
Esta adicción, que sobreestimula la serotonina, puede conducir al aislamiento social. Las interacciones en línea a menudo son engañosas, con el riesgo de interactuar con bots o individuos malintencionados que manipulan a los usuarios.
El poder económico de esta industria es inmenso, superando la suma de la música, la literatura, el streaming y el cine de Hollywood. Se estima que su mercado global oscila entre 190 mil y 280 mil millones de dólares. Actualmente, 3.1 mil millones de personas dedican al menos una hora diaria a los videojuegos, lo que subraya su vasta influencia.







