‘El que nunca ha tenido y llega a tener loco se quiere volver’


Andy Ruiz dejó entrever grandes deficiencias en su boxeo producto de sus fiestas y excesos

Por: Lauro Domínguez

La tarde del pasado sábado se llevó a cabo la pelea que se denominó ‘Batalla en las dunas’, en territorio de Arabia Saudita, evento que congregó a miles de espectadores y amantes del boxeo, algo que sin duda acaparó la atención mediática de toda la prensa a nivel mundial, pues después de su primer combate, todos los ojos apuntaban hacía una nueva hazaña en los puños del mexicoamericano.

Sin embargo, el mexicano no pudo refrendar sus cuatros títulos, al no exponer nada de boxeo en el cuadrilátero, pues al final el británico con una estrategia muy diferente a la característica de él, lo dominó de principio a fin, de la misma forma en esta ocasión, ninguno tocó la lona, lo que mostró cómo es que fue este boxeo de táctica y estrategia.

Si algo imperó demasiado en la pelea, fue el descuido absoluto que tuvo Andy Ruiz en su preparación para este combate, pues subió de peso y se reflejó en su figura, algo que fue productos de fiestas, convivios, invitaciones, comerciales, todo lo que a un deportista afecta en demasía, pues recordemos que al perder sus títulos, Anthony Joshua guardó reposó una semana y regreso a los entrenamientos, a tal grado que perdió peso y ganó velocidad y agilidad, claves en la victoria del pasado sábado con las que recuperó sus coronas.

Esto no es algo nuevo en la cultura deportiva, mucho menos en la mexicana al considerarse algo “muy mexicano” perder el suelo cuando se tiene poco o mucho, en lo que concierne al deporte hay infinidad de historias, podemos remirar a Julio César Chávez, José Alfredo Jiménez, José José y demás celebridades que es tanto su despilfarro que terminan perdiendo mucho o parte de lo que lograron recaudar y si hablamos de algo cercano, con los paisanos que se van al “otro lado” y en base a esfuerzo poco a poco se comienzan a olvidar de sus raíces y en temporadas decembrinas, a su regreso, las notamos cambiadas, hablando en inglés, presumiendo las trocas, los celulares y demás cosas que fungen como amnesia a todo lo que no tuvieron.

En fin, el propio boxeador mexicano lo aceptó y reconoció, pidiendo perdón por no haber trabajado, por no haberse concentrado, pero asegurando que de esa triste derrota solo le queda aprender, salir adelante, buscar la revancha y aceptar que los dichos existen por algo, pues en esta ocasión le queda como anillo al dedo el que dice “el que nunca ha tenido y llega a tener, loco se quiere volver”.

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