El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha emitido un fallo trascendental que desactiva una parte esencial de la Ley del Derecho al Voto de 1965, una de las conquistas más significativas de la era de los derechos civiles. Con una votación de 6-3, el bloque conservador del tribunal respaldó la demanda contra el estado de Luisiana, que había creado un segundo distrito de mayoría negra bajo la protección de la sección segunda de la mencionada ley.
Esta decisión tiene un impacto inmediato al cercenar la sección segunda de la norma, lo que podría permitir a los republicanos rediseñar distritos electorales que actualmente están en manos de sus rivales, especialmente en el sur del país. Estos distritos, conocidos como de “mayoría minoritaria”, son cruciales para la representación de grupos como los afroamericanos, quienes superan el 50% de la población en dichas circunscripciones.
La mayoría conservadora del Supremo, a través de la opinión redactada por el magistrado Samuel Alito, debilita una provisión que impedía que el gerrymandering —la práctica de manipular los límites de los distritos electorales— discriminara el poder de voto de minorías como negros, hispanos, nativos americanos y asiáticos. El tribunal defiende ahora un sistema “color blind”, argumentando que la igualdad se fomenta ignorando la raza o la cultura de los votantes, un cambio profundo respecto a la interpretación histórica de la ley.
El fallo establece que es constitucional redibujar distritos con el fin de favorecer a un partido político, pero no es legítimo hacerlo basándose en motivos raciales. Esta interpretación choca con la concepción original de la Ley del Derecho al Voto, que buscaba asegurar la representación de minorías. Magistrados liberales, como Elena Kagan, han expresado su profundo desacuerdo, calificando la decisión como una “demolición en toda regla” de la ley.
El caso de Luisiana es paradigmático: su mapa congresional, dividido en seis distritos, verá reducido a solo uno el número de circunscripciones de mayoría negra tras la anulación del segundo distrito. Esta decisión tiene el potencial de sentar un precedente utilizado en otros estados, como Florida, afectando las elecciones de noviembre y la efectividad del segundo mandato del actual presidente.
La Ley del Derecho al Voto, impulsada por figuras como el senador John Lewis, fue fundamental para la reconciliación de un país con un pasado esclavista, prohibiendo prácticas discriminatorias y aumentando drásticamente la participación y representación política de las minorías. Esta nueva sentencia se alinea con otras decisiones recientes del Supremo, como la que dio un golpe mortal a la discriminación racial positiva en las universidades, marcando una tendencia hacia una relectura conservadora de los derechos civiles.







