Elecciones para después


Por Luis Guillermo Hernández Aranda

Finalmente y como era de esperarse, ante la crisis del Covid-19, las elecciones de Coahuila e Hidalgo fueron aplazadas. Fue el pasado miércoles cuando el Consejo General del INE sesionó a distancia para ordenar su postergación hasta que se decrete el fin de la emergencia sanitaria.

El Consejero Presidente, Lorenzo Córdova, explicó “que ante la imposibilidad material de organizar los comicios, se decidió proteger el derecho a la salud de la ciudadanía para que posteriormente pueda ejercer sus derechos electorales, cuando existan condiciones”.

Las elecciones podían realizarse en julio o agosto, aún queda pendiente definir la fecha. Tras la decisión inédita Lorenzo Córdova dijo: la decisión que hoy se toma, no es muestra de debilidad democrática, sino por el contrario de fortaleza institucional. Hoy podemos tomar esta decisión con consenso político y con solidez jurídica, gracias a la exitosa puesta gradual y paulatina que nos ha permitido construir un sistema electoral que hoy garantiza efectivamente los derechos de las y los mexicanos como está precisamente ocurriendo”.

En este escenario de permanecer en casa sin duda iba a ser complicado, sino que imposible, que los candidatos pudieran hacer campañas. Promover sus propuestas para conseguir el voto, además de que no había las condiciones para capacitar a todos los ciudadanos que son los encargados de llevar a cabo las elecciones y que son ellos quienes están en las casillas recibiendo y contando los votos.

Mientras Hidalgo va a renovar sus 84 Ayuntamientos, Coahuila habrá de elegir diputados locales. En medio de la crisis sanitaria, sin duda las elecciones son lo menos importante cuando se trata de evitar contagios, salvar vidas. Al mismo tiempo de impedir el colapso del sector salud.

Pero sin duda la decisión afecta en lo político y el manejo de la crisis del Covid-19 tendrá repercusiones en el electorado. Si en enero Morena se perfilaba como el gran favorito montándose en la popularidad de Andrés Manuel López Obrador, hoy es muy distinto.

Las protestas de las mujeres, el paro realizado por ellas donde un día no salieron a las calles, la nula sensibilidad del presidente a sus reclamos comenzaron a minar la popularidad del ejecutivo. Cuándo las cosas no podían ir peor apareció la crisis del Covid-19, la cual ha sido mal manejada por López Obrador quien todos los días minimiza el tema de salud y el económico.

Mientras las autoridades sanitarias piden no salir de casa el presidente convoca a darse besos y abrazos, a salir a las fondas, saluda de mano a la madre de un narcotraficante, no escucha a los empresarios que piden apoyos para pagar impuestos, para mantener las fuentes de empleo y como respuestas sólo reciben descalificaciones. De un plumazo se cancelan inversiones y no se ve una estrategia para enfrentar la crisis económica.

Tras estas decisiones Morena ya no luce como el rival a vencer. El PAN de Coahuila luce desdibujado, reciclando viejas denuncias que gritan cada campaña y que no les han dado resultados. Hay unas figuras que sobresalen en individual pero no como partido.

Estas circunstancias sin duda favorecen al PRI donde antes de las crisis sanitarias realizaron consejos políticos, se reunieron con la militancia, siguieron trabajando, aunado al trabajo realizado por el gobernador, Miguel Riquelme, que ha salido a enfrentar la crisis sanitaria con decisiones que incluso se han adelantado a los lineamientos del gobierno federal, como la suspensión de eventos masivos y sostener reuniones con otros gobernadores y empresarios.

En medio de una crisis sanitaria la población quiere ver acciones contundentes de sus gobernantes, sentirse seguros ante la contingencia, pero sin duda hasta el momento el presidente no lo ha hecho y la factura seguramente se cobrará en las próximas elecciones de Coahuila e Hidalgo.

@lharanda

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