En todo menos en misa


En el tintero

Por Jessica Rosales

La contingencia sanitaria por covid-19 que enfrenta el mundo ha generado una serie de pérdidas y daños de todo tipo, desde el ámbito personal con casos en los que se ha manifestado ansiedad, estrés y depresión, por el confinamiento que deben tomar algunos grupos vulnerables de la población; hasta la crisis económica con los miles de empleos perdidos, situación que ha resultado inevitable.

No es culpa de nadie lo que ocurre en con la contingencia sanitaria, pero si es responsabilidad de todos, la forma en que contribuimos para reducir los riesgos y los contagios, incluso las decisiones que se tomen tanto para la Salud como para tratar de rescatar la economía de las familias.

Hace unos días un grupo estudiantil identificado como MOESCO salió a la calle a reclamar la difícil situación que enfrentan algunas familias para solventar el pago de sus estudios, en específico, en la Universidad Autónoma de Coahuila. Una demanda muy válida para aquellos casos que requieren en estos momentos de un apoyo.

Sin embargo, el movimiento desafortunadamente tomó tintes políticos y de otro tipo, cuando se permitió no sólo que algunos legisladores de Morena sino de la propia iglesia intervinieran, porque además de ensuciar el movimiento aprovecharon para manifestar sus propios intereses.

Es verdad que hay jóvenes en este momento que no tienen recursos para continuar con sus estudios universitarios, pero también es verdad de que no hablamos del 100 por ciento de la matrícula inscrita, para la cual pretendieron reducir las cuotas hasta un 80 por ciento.

En aquellos casos de jóvenes que requieren becas y acceder al programa de pagar solamente 100 pesos por inscripción, la Universidad tiene la obligación de incluirlos en ese beneficio, pero aquellos, cuyos padres lograron mantener su trabajo y pueden continuar con su pago habitual, deben hacerlo para que el recurso siga fluyendo en la economía y, a su vez, la Universidad pueda solventar el pago de maestros, pensiones, y de la propia Casa de Estudios.

Sorprendió, además de la presencia de la vocera d la Diócesis de Saltillo, Jacky Campbell en la audiencia de los estudiantes con el Consejo Universitario; el discurso que dio el Obispo Raúl Vera López en su homilía del pasado 4 de agosto, en donde arremetió contra maestros jubilados y en activo, y quienes les exige que vayan y recuperen el dinero de la deuda de Coahuila y dejen de negarse a la solicitud de reducción de cuotas de los estudiantes.

“Yo les dije (al movimiento estudiantil) tengan presente que una parte de la asignación que la federación le da a este estado se está yendo a pagar los intereses de un préstamo fraudulento que le dejó al estado un gobernador irresponsable, que condenó a este estado a un retraso hasta de 30 años”, dijo.

Hágame usted el favor, como siempre incitando al enfrentamiento en lugar de buscar y ayudar a la conciliación, pero además este tema no tendría nada que ver con los maestros en activo y jubilados, en todo caso el llamado debió hacerlo a las autoridades, a los legisladores y aquellos poderes que son responsables de actuar, no al ciudadano común, los docentes también se han visto afectados económicamente con la pandemia.

Debe haber algún apoyo, cierto, pero no pueden irse a la generalidad. Si todos actuaran como pretende el Obispo, entonces se les pediría a las escuelas públicas no pagar útiles, y las cuotas voluntarias que se ha solicitado, por conciencia, para dotar de insumos necesarios a las escuelas para la seguridad y protección de los niños, en caso de que regresen a las aulas.

Se le pediría a las Universidades privadas, aquellas que cobran desde 2 mil hasta 6 mil 500 pesos, no anuales, mensuales, que dejen de cobrar sus cuotas y sólo pidan un pago simbólico de mil pesos anuales como la Máxima Casa de Estudios.

Todos debemos ser conscientes de las circunstancias y las posibilidades de modificar algunas situaciones que se han visto dañadas por la contingencia. Hay algunos particulares, los que aún tienen posibilidad económica, que decidieron ofrecer becas a algunos estudiantes, los que requieren apoyo, además de que los beneficios se ampliaron para quienes lo necesitan.

Espero que el Obispo algún día nos honre en sus homilías con alguna demanda y una exigencia enérgica como las que acostumbra hacer para pedir justicia en los casos de padres pederastas, hoy prófugos, porque hasta ahora a Monseñor sólo le aplica esa frase de “anda en todo menos en misa”.

 

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