Encomendar la paz a un militar


Por: Rafael G. Vargas Pasaye

Lo dijo en una de sus conferencias de prensa mañaneras: “Dejar manejo de economía a un economista, es como encomendar la paz a un militar”, por desgracia para el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para su administración y todos los mexicanos, estos meses recientes le han tocado en suerte desafíos de los que no ha salido bien librado.

Y quizá por ello, columnistas como Raymundo Riva Palacio argumentan que la reacción del Gobierno en torno a los actos violentos en El Paso, Texas es excesiva y solamente para llamar la atención, jalar la marca en términos futboleros, lo escribió así el periodista: “El canciller [Ebrard] juega para la gradería en la construcción de percepciones. Que la atención se centre en El Paso, no en México. Los problemas están afuera, no adentro. Regresamos a los 80, cuando el sistema político forzaba a hablar mucho de lo exterior para no hablar de lo interior”.

Acostumbrado como está el presidente a ser el foco de atención, esta vez tal vez aprovecha el referente para que no se hable de sus diversas pifias, de su limitado (cual redondeado) 0.1% de crecimiento, de sus salidas en el Gabinete, de sus conferencias mañaneras que siguen siendo la principal tribuna de enjuiciamiento público del país.

La académica argentina Adriana Amado sostiene que “En el fondo de su corazón todo candidato lleva una estrella pop frustrado”, y el presidente mexicano en permanente papel de candidato por supuesto que no es la excepción, sino muy por el contrario, quizá es de los mejores ejemplos, y por eso su agenda va de la conferencia matutina, a los eventos masivos, a las transmisiones en redes sociales, desplazando por completo a los voceros y en ocasiones al mensaje.

Esto es, el señor se vuelve en ocasiones más el mensaje que el emisor de este, y eso hace que sus seguidores reaccionen en consecuencia. No necesita decir nada cuando hay un problema de seguridad y él prefiere practicar béisbol. No importa que la violencia está en números más altos que en administraciones pasadas, para él “vamos bien, requetebién”, obviamente en sus datos, en los otros datos, en los de un México donde él también gobierna.

De allí que encomendar la paz a un militar sea pues un efecto boomerang pues violencia hay cada día, en muchos estados, sin importar si lo gobierna Morena o el PRI o el PAN o el PRD, la violencia permea, crece, no se está deteniendo con programas sociales ni con las llamadas de atención de las mamás.

Más allá de encomendar la paz a un militar debamos encomendar el gobierno a alguien que sepa y tenga ánimos, deseos y capacidad de gobernar para todos y no sólo para los que se portan bien o se suman al movimiento, aunque ese movimiento parezca en ocasiones más un paso en falso que otra cosa. El 2021 no está tan lejos, y allí se define buena parte del futuro de México.

@rvargaspasaye

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