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Entre la fe, el tango y una pizza

Por: Hugo Castro

Los Dos Papas (Fernando Meirelles, 2019) se ha convertido en un fenómeno para la reflexión y debate al interior de la Iglesia Católica, sobre todo por las discusiones que han despertado a raíz de las posiciones sobre la experiencia de fe que se plantean en este film que se realizó en la plataforma de streaming Netflix.

Esta película hace patente la confrontación que se dio en los momentos más relevantes en la reciente historia del catolicismo: la muerte de Juan Pablo II, el nombramiento de Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), la renuncia de este y la asunción del cardenal Jorge Bergoglio a la sede de San Pedro.

Si bien la película está basada en hechos reales, su composición es una ficción interpretativa, en donde presenta los encuentros y desencuentros entre Benedicto y Bergoglio. El planteamiento de la confrontación se debe a que el cardenal argentino, contrario a la posición de defensa de la tradición de la doctrina de la iglesia por parte del cardenal alemán, decide presentar su renuncia debido a que no ve una posible reforma que “urge” a la iglesia.

La llegada de Benedicto XVI era una señal de que seguiría la tradición de Juan Pablo II, en donde se mantenía sin ningún movimiento a la doctrina, se reforzaba la posición de la curía romana por encima de los cambios que la sociedad pedían y sobre todo los cuestionamientos que hubo sobre los diferentes casos de corrupción (en las finanzas y en los abusos sexuales a menores).

La discusión que se ha generado es al papel que desarrolló Benedicto XVI durante su periodo de mandato, en particular a partir de las filtraciones de sus allegados en cuanto a los datos de cuentas en el Banco Vaticano y en el caso Maciel, el cual es solo esbozado durante la confesión de Ratzinger a Bergoglio. Las críticas se centran en que lo que se muestra en la película es una “caricatura” de la actuación del papa alemán ya que deja a un lado al intelectual y propone un pastor conservador, guardián de la doctrina y contrario a cualquier cambio.

Algunos mencionan que la visión de la película se centra en la información que manejo la “prensa secular”, aunque dicho argumento no aporta dialogo sino exhibe únicamente la visión que se tiene de asegurar que la prensa es parcial y que se mueve por los intereses contrarios a la verdad. Pero la realidad es que ante los “hechos” cualquier “argumento” sale de sobra.

Pero más allá de la polémica de exigirle a una película veracidad cuando en la realidad a los “personajes” no se las ha pedido su versión, el planteamiento de Meirelles es llevar las dos posiciones de la iglesia, la religión bajo la luz de la razón a través del convencimiento lógico y la experiencia de la vivencia en una fe cercana al pueblo, se contraponen, se cuestionan y se trata de llevar, aunque para ello tiene que haber un dialogo profundo, sin caretas.

Es ahí el valor de la experiencia cristiana del “desierto”, la confrontación de la fe ante la realidad, no se puede desprender el creer con el hacer, mostrando que los hechos nos definen pero nos enseñan a definir en qué consiste ser “cristiano”.

No es la fe del “sentir bonito” sino de la confrontación ante la crisis, “el no escucharlo”, el sentir su ausencia y aun así creer. Es por eso que al acercarse cada vez más ambos clérigos encuentran cosas en común, experiencias que les hacen cambiar su visión, aunque se mantienen en su posición. Si bien una pizza rompe cualquier protección, el momento en donde la amistad puede ser más nítida en la película es cuando ambos protagonistas intentan “bailar” tango, como muestra de que las fronteras se rompieron en función de hacer una verdadera revolución en el interior de una estructura anquilosada en sí misma.

Las actuaciones Jonathan Pryce (papa Francisco) y Anthony Hopkins (papa Benedicto) es un gran duelo, en donde cada uno asumió su papel para acercarse al perfil de ambos pontífices, posiblemente se lleven algunos premios por su trabajo. 

Lo relevante de la película es la visión de la necesidad del dialogo en el interior de la iglesia, el cambio de la fe razonada a la vivencia del creer, pero sobre todo la importancia de la confrontación en busca de la verdad no sólo mantener inamovible en sus posiciones ideológicas y más en nuestros tiempos de la posverdad.

Aunque yo creo que al igual que con resultado del Mundial Brasil 2014, quien ganó la partida fue Ratzinger a Bergoglio.

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Escrito por Redacción

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