Epidemia de baile mató a decenas de personas hace más de 500 años


Según uno de los escritos del alquimista, astrólogo y médico Paracelsoa mediados de julio de 1518 algo muy extraño ocurrió en la ciudad de Estrasburgo, en el Sacro Imperio Romano.

Todo había comenzado cuando una mujer, Frau Troffea, salió a una calle de la ciudad y empezó a bailar frenéticamente.

La mujer estuvo varios días bailando, pero al final, no lo hacía sola. Primero fueron un puñado de vecinos, pero días después había docenas de personas bailando con ella (alrededor de 400 bailarines).

Con la ciudad entera sumida en una extraña catársis o en una irreflenable histeria, al cabo de un mes murieron docenas de personas, aquejadas de infartos, derrames y puro agotamiento.

A medida que la ‘epidemia’ de baile empeoraba, nobles preocupados con lo acontecido buscaron el consejo de médicos locales, quienes sugirieron causas astrológicas y sobrenaturales, en vez de anunciar que la epidemia se debía a una enfermedad causada por un aumento en la temperatura de la sangre.

Sin embargo, en vez de prescribir sangrías, las autoridades persuadieron a que la gente continuara bailando, en parte abriendo dos mercados e incluso construyendo un escenario. Lo anterior debido a que creían que si las personas bailaban día y noche, se mejorarían. Para incrementar la efectividad de la cura, incluso contrataron músicos para mantener a los enfermos bailando. Algunos de los bailarines fueron llevados a capillas, donde buscaron la cura de su enfermedad.

Las teorías modernas incluyen la intoxicación alimentaria por los productos tóxicos y psicoactivos de los hongos del cornezuelo, que crecen comúnmente en los granos de la familia del trigo (como el centeno o la cebada).

Curiosamente, este no fue el único brote de baile compulsivo en Europa. Se han registrado cerca de diez episodios similares antes de 1518 y uno en 1374, en los pueblos que hoy forman parte de Bélgica, el noreste de Francia y Luxemburgo. El caso 1518 es simplemente el mejor documentado.

Si embargo, a la fecha se desconoce la verdad sobre este sorprendente caso que ha pasado a la histora como el baile que aún reta a la medicina moderna.

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