Esta es la gran reforma de pensiones del sexenio: Arturo Herrera, titular de la SHCP


Esta es la gran reforma al sistema de pensiones del sexenio, dice el Secretario de Hacienda“Este anuncio pone fin a muchas especulaciones sobre lo que el gobierno pensaba hacer con las pensiones. Tenemos una propuesta que implica un cambio radical que nos permite fortalecer y volver más justo el sistema de ahorro para el retiro. Los frutos de esta reforma serán una mayor pensión para los trabajadores y mayores recursos para inversiones de largo plazo”.

En el caso de las pensiones de los trabajadores, el impacto se notará muy pronto, confía el funcionario. En la generación de mayores recursos para invertir, el efecto se empezará a notar en el mediano plazo, explica Arturo Herrera Gutiérrez, en entrevista con El Economista: “Habrá un periodo de gracia de dos años, en consideración a las dificultades económicas que producirá el Covid”.

El sector privado va a estar incrementando sus contribuciones a un ritmo de un punto porcentual por año para pasar de 5.15  a 13.87 en un plazo de ocho años. Cada punto equivale a 11,000 millones de pesos al año y sería a partir del 2023.

El segundo año serán 22,000 millones, el tercero serían 33,000 millones y así hasta llegar a 88,000 millones adicionales en el octavo año. “Todo esto se complementa con otras medidas, algunas de ellas ya funcionan, como el programa de pensiones para adultos mayores. El gobierno ya hace un enorme esfuerzo, de cientos de miles de millones de pesos al año, en financiar el déficit de pensiones en el IMSS y en los apoyos a personas de la tercera edad”.

Un aspecto fundamental de la reforma se refiere a las afores, “Son fundamentales en el sistema de pensiones y se trabajará para que contribuyan más a lograr los objetivos. Por una parte, deberán bajar las comisiones más rápido, de tal manera que en un plazo más corto se coloquen en niveles internacionales (en México el promedio está en 0.92 por ciento. En Chile o Perú están en torno a 0.60 por ciento). Por otra parte, es muy importante que tengan la posibilidad de diversificar sus inversiones para lograr mejores rendimientos. Este nuevo régimen de inversiones tiene que ver con una iniciativa que está desde el año pasado en el Congreso”.

La combinación de menores comisiones y mayores rendimientos por inversiones permitiría lograr incrementos adicionales a los anunciados en las pensiones, confía el Secretario de Hacienda. Está proyectado que la tasa de reemplazo para un trabajador que gane un salario mínimo pase de 102 a 109 por ciento. “Una gran ventaja del nuevo esquema es que otorgará derecho a la pensión a trabajadores que coticen 750 semanas, alrededor de 15 años”, enfatiza Herrera.  “Con este cambio, se reduce significativamente el porcentaje de personas que no podían acceder a este beneficio. Era 44% del total, los que no llegaban a las 1,250 semanas, alrededor de 25 años cotizando. Con las 750 semanas, sólo será 4 por ciento”.

Se negoció con los sectores

La reforma es producto de más de un semestre de negociaciones, donde el equipo de la Secretaría de Hacienda estuvo en la mesa con un grupo del Consejo Coordinador Empresarial, encabezado por Carlos Salazar Lomelí y otro grupo del Congreso del Trabajo, liderado por Carlos Aceves del Olmo: “en una negociación de este tipo, mucho tiene que ver con cuánto pone cada quien. Teníamos claro, como punto de partida, que los trabajadores no iban a hacer un mayor esfuerzo y que el gobierno debería medir muy bien el esfuerzo fiscal que le correspondía, porque insisto, ya se hace un enorme esfuerzo presupuestal para el pago de pensiones y jubilaciones y este esfuerzo es creciente. El que la contribución del sector privado se incremente paulatinamente a lo largo de ocho años lo hace viable. Eso nos lo hicieron saber los representantes empresariales”.

El acuerdo con el sector privado y los trabajadores “es un ejemplo de las cosas que podemos hacer, cuando hay espíritu constructivo”. Permite hacer una cirugía mayor a un sistema de pensiones que se definió en 1997, “este es un modelo mucho más realista, que parte de una revisión del modelo actual. La promesa que se hizo en 1997 es que al no depender de un fondo común, iban a  quedar garantizadas pensiones individuales y condiciones dignas en la vejez. Fueron demasiado optimistas en muchas cosas, entre ellas se sobrestimaron los recursos que tendrían las cuentas de los trabajadores y las semanas que cada uno de ellos cotizaría”.​

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