10 abril, 2026
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Estudio revela que el cerebro cambia en el espacio

Notas

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Un estudio científico publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) reveló que el cerebro humano puede cambiar de posición dentro del cráneo durante misiones espaciales prolongadas, a partir de resonancias magnéticas realizadas a 26 astronautas antes y después de viajar al espacio.

¿Cuánto se mueve el cerebro en el espacio?

Durante décadas se pensó que el cerebro era prácticamente inmune a los efectos mecánicos de la microgravedad, sin embargo, el equipo encabezado por los investigadores Tianyi Wang y Rachael D. Seidler analizó imágenes cerebrales y detectó desplazamientos de hasta 2.52 milímetros en ciertas regiones tras misiones de varios meses.

Los científicos dividieron el cerebro en más de 100 áreas anatómicas para comparar su posición antes y después del vuelo espacial, en quienes permanecieron cerca de un año en órbita, algunas zonas superaron los 2 milímetros de movimiento, una región vinculada al control motor mostró un desplazamiento promedio de 2.52 milímetros hacia arriba.

¿Qué ocurre dentro del cráneo en microgravedad?

En ausencia de gravedad, los fluidos corporales se redistribuyen hacia la cabeza, lo que altera la presión interna, según el estudio publicado en PNAS, el cerebro tiende a ascender dentro del compartimiento craneal, desplazarse ligeramente hacia atrás y presentar una rotación sutil.

Tras el regreso a la Tierra, la posición promedio del cerebro se mantiene más elevada en comparación con las mediciones previas al vuelo, además, los investigadores encontraron una relación entre el desplazamiento de la ínsula posterior izquierda y una disminución en el rendimiento del equilibrio al volver al planeta.

¿Los efectos desaparecen al volver a la Tierra?

La mayoría de las modificaciones observadas tienden a revertirse aproximadamente seis meses después del regreso, no obstante, algunos desplazamientos, especialmente el retroceso cerebral, pueden persistir más allá de ese periodo.

El estudio no plantea que viajar al espacio sea inviable, pero sí subraya la necesidad de comprender mejor cómo la microgravedad afecta el sistema nervioso central, para agencias como la NASA y otras organizaciones que proyectan misiones de larga duración a la Luna o Marte, estos resultados abren nuevas líneas de investigación.