La justicia brasileña ha dictaminado la absolución de Nahuel Jeremías Maldonado, un ciudadano argentino de 29 años, quien enfrentaba cargos de racismo durante un encuentro de la Copa Libertadores entre Cruzeiro y Boca Juniors. El tribunal de Minas Gerais determinó que no existían pruebas suficientes para sustentar las acusaciones formuladas por la Fiscalía local.
El veredicto fue emitido por el juez José Romualdo Duarte Mendes, a cargo del Quinto Juzgado Penal del Distrito de Belo Horizonte. El magistrado concluyó, de manera definitiva, que las evidencias recolectadas en el expediente y las declaraciones testimoniales no eran suficientes para demostrar la comisión de un delito.
Los hechos tuvieron lugar el 28 de abril en el estadio Mineirão, durante un partido de fase de grupos. Maldonado fue arrestado tras ser denunciado por realizar gestos, tocándose las orejas y acariciándose el brazo, que se interpretaron con una connotación históricamente discriminatoria, según la Fiscalía.
En su declaración ante el tribunal, el aficionado negó haber cometido actos racistas, explicando que sus acciones eran simples provocaciones de índole deportiva y cultural. Aseguró que estaba imitando a Topo Gigio, un personaje infantil, una gesticulación común y reconocida en los estadios argentinos.
🏟️: Torcedor do Boca que foi preso por racismo.
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— Dan Abreu (@danabreus) April 29, 2026
El juez Duarte Mendes, al analizar las pruebas, subrayó la fragilidad de las acusaciones. La causa se basaba principalmente en una grabación de video de apenas cuatro segundos y en la declaración contradictoria de un guardia de seguridad privada, lo que llevó a una escasez de material testimonial contundente.
“Por lo tanto, no existe en el expediente ningún testigo presencial directo de la fiscalía que haya atestiguado de manera inequívoca el contexto y la connotación discriminatoria de los gestos en el momento en que se realizaron”, afirmó el magistrado en su dictamen.
Además, el juez rechazó las solicitudes de suspensión de sus derechos políticos, la prohibición de ingreso a recintos deportivos y el pago de diez salarios mínimos como indemnización por daños morales. Con esta resolución, Maldonado, quien ya había obtenido la libertad provisional, queda oficialmente libre de culpa.







