Flippy, el dron colibrí


El colibrí es un animal singular: su anatomía le convierte en el único ser vivo capaz de elegir entre volar como el resto de las aves y hacerlo de forma estática, como flotando, del mismo modo que los insectos. Esto, claro está, dota a esta pequeña avecon una notable versatilidad de movimientos.

En la Facultad de Ingeniería Mecánica de la Universidad Purdue, en Estados Unidos, luego de años de investigación, lograron reproducir los patrones de vuelo del colibrí para crear un pequeño robot volador capaz de explorar espacios angostos, para los que los drones comunes no están preparados.

El resultado, un robot bautizado como Flippy, que ha sido construido (recurriendo a técnicas de impresión 3D) para imitar a los colibrís en casi todo: tamaño, peso (12 gramos, aunque han llegado a construir una versión reducida de 1 gr.), envergadura y hasta la frecuencia de batido de alas. Y, por supuesto, en el movimiento de las mismas (independiente, pues cada una cuenta con su propio motor).

También recurrieron a la IA para que el robota pudiera “aprender” a volar, saber cómo manejaría un colibrí real diferentes circunstancias como las ráfagas de viento, o cómo girar repentinamente si se topa con una pared… cosa que sus creadores han hecho posible recurriendo al aprendizaje por refuerzo dentro de un entorno virtual.

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