l reloj marcaba las 3:00 de la madrugada cuando el silencio en la colonia Colinas de San Miguel fue roto por el estruendo de ráfagas de bala. La clínica de rehabilitación Shaddai, un lugar destinado a la esperanza y la recuperación, se convirtió en escenario de una tragedia que sacudió a todo Culiacán.
Esa noche, nueve personas perdieron la vida en un brutal ataque que, según confirmó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, fue perpetrado por una célula delictiva vinculada a Los Chapitos, la facción del Cártel de Sinaloa liderada por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
“Fue una agresión directa”: la versión oficial
En conferencia de prensa, Harfuch detalló que el atentado iba dirigido a una célula rival al interior del centro de rehabilitación, presuntamente vinculada a Los Mayos, otra facción del mismo cártel, pero asociada a Ismael Zambada Sicairos, alias Mayito Flaco.
“Todo indica que fue una célula de Los Chapitos agrediendo a una célula de su grupo antagónico de Los Mayos”, explicó el funcionario.
El ataque dejó además cinco personas heridas, que fueron trasladadas de inmediato a hospitales cercanos. El ambiente en Culiacán amaneció tenso, con patrullajes constantes y una creciente exigencia de justicia por parte de la sociedad.
Así fue el ataque: cronología del horror
Según el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, el grupo armado irrumpió en la clínica preguntando a los internos si pertenecían a algún grupo delictivo. Al no obtener respuestas afirmativas, simplemente abrieron fuego.
“Llegaron, les preguntaron si eran de algún grupo delictivo. Me imagino que nadie les dijo que sí. Entonces lo que hicieron fue rafaguear”, declaró Moya.
Las paredes de la clínica, antes testigos de procesos de sanación, ahora llevan las marcas de una violencia que no distingue espacios sagrados ni vidas en reconstrucción.
Investigaciones en curso y búsqueda de justicia
La Fiscalía General del Estado de Sinaloa encabeza la investigación. Aunque aún no se han registrado detenciones ni se han identificado públicamente a los responsables, las autoridades aseguran contar ya con información valiosa sobre los vehículos utilizados por los agresores.
“Vamos a hacer las detenciones correspondientes. Ya se tienen identificados algunos vehículos involucrados”, afirmó Harfuch.
Este hecho no es aislado: pone en evidencia una vez más la feroz disputa interna que vive el Cártel de Sinaloa entre las facciones de Los Chapitos y Los Mayos, una guerra silenciosa que ha cobrado cientos de vidas en los últimos años.
Una comunidad en duelo
Mientras los peritos terminaban de recolectar pruebas en el lugar, afuera del centro Shaddai familiares de las víctimas se abrazaban entre lágrimas. Muchos de ellos habían depositado su fe en ese lugar como última esperanza para salvar a sus seres queridos de las adicciones y del entorno violento de la calle.







