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Por Eduardo J. De La Peña

Al inaugurar la “Línea Verde” construida en los límites de los fraccionamientos Vicente Guerrero y Miguel Hidalgo, al suroriente de Saltillo, el gobernador y el alcalde recordaron cómo surgió la idea de ese proyecto.

En 2015, cuando Miguel Riquelme era alcalde de Torreón, en una visita que le hizo Manolo Jiménez, quien era presidente del comité municipal del PRI en Saltillo, lo llevó a conocer la “Línea Verde” que su administración estaba construyendo.

Cuando los proyectos políticos de ambos “cuajaron”, uno asumió como gobernador y el otro como alcalde, revisaron obras que se pudieran realizar en Saltillo, y ahí se retomó la idea de un parque como el construido en Torreón.

“Pero necesitas encontrar un basurero como de dos kilómetros para ahí hacerlo”, cuenta Riquelme que le dijo a Manolo, y la respuesta inmediata fue “yo se dónde hay uno”, y se refería a ese arroyo que ahora ha sido transformado en un área recreativa.

Pero el valor de la “Línea Verde” inaugurada ayer va más allá de la transformación de un tramo de arroyo que hasta hace unos años era tiradero de basura, escombro y todo tipo de desechos, su significado es mayor pues representa el rescate de un sector que en el pasado reciente fue escenario de tragedias que enlutaron a varias familias y consternaron a la sociedad.

Apenas a ocho cuadras, poco más de quinientos metros al sur de esta “Línea Verde”, hay otra derivación del mismo arroyo “De las Víboras”, en donde se cometieron en años pasados al menos dos violaciones, un feminicidio y tres homicidios.

El caso más estremecedor ocurrió en noviembre de 2003, cuando Silvia, una jovencita de 16 años que recorría el camino de su casa a la escuela, decidió acortar la distancia y cruzar por el arroyo, donde fue sometida por dos hombres drogados que la violaron y posteriormente le dieron muerte.

Uno de los asesinos, a quien en Saltillo se le recuerda con el apodo de “El Madullo” estuvo involucrado en otra violación antes de la de Silvia, y años después se suicidó dentro del penal del estado donde cumplía su condena por feminicidio y ataque sexual.

En aquéllos años la respuesta de las autoridades al clamor ciudadano fue construir algunos puentes peatonales en los arroyos, pensando que eso daría mayor seguridad a quienes debían de cruzarlos. Pero poco tardó en que esos puentes se convirtieran en garita de una pandilla, “Los Catrines”, que cobraba por dejar utilizarlos, y ahí mismo asesinó a dos personas más.

Estos arroyos son más que basureros que afean las colonias y generan contaminación, son auténticas cicatrices que a las familias del sector les recuerdan duelo y

dolor, tragedias detonadas en mucho por la falta de espacios de convivencia, recreación y deporte.

La transformación va entonces mucho más allá de lo estético, y cobra otra dimensión pues tiene que ver con la reconstrucción del tejido social y la apertura de otro tipo de oportunidades y expectativas para quienes viven en ese sector.

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Y siguiendo con el evento, si de entrada llamó la atención la presencia en el presidium del Administrador Fiscal General, Javier Díaz González, fue aún más cuando Manolo Jiménez lo saludó al terminar su discurso, y remató con una expresión que no pasó inadvertida, un “¡Ya!” en tono de apremio.

Tanto el gobernador como el alcalde llenaron de “shampoo de cariño” a Javier, lo que lleva a preguntar ¿a qué obedece el placeo?.

Se había venido manejando la posibilidad de que Díaz González se incorporara al equipo de José María Fraustro Siller como Tesorero municipal, pero el alcalde electo reveló este martes que en esa posición estará Juan Carlos Villarreal, algo que por cierto por inesperado sorprendió.

¿Entonces hacia dónde están proyectando a Javier?, ¿un relevista emergente acaso?.

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Aunque sí era conocido que el Ministro de la Suprema Corte Javier Laynez Potisek es nacido en Torreón, la verdad es que su desempeño profesional lo ha mantenido durante años desvinculado de la entidad, e incluso cuando fue Procurador Fiscal de la Federación en el gobierno de Felipe Calderón no hubo ninguna vinculación de carácter público con su estado natal.

Pero las cosas cambiaron cuando el Ministro, disfrutando en el plano personal del fin de semana, fue detenido en su natal Torreón cuando conducía un auto pese a estar bajo los influjos del alcohol, ahora sí todos se acordaron de que es paisano.

El nombre del jurista y su conducta fueron noticia nacional, dejando al Lagunero en el mismo nivel que los mortales, lejos del plano superior en que la comunidad ubica por inercia a los Ministros.

edelapena@infonor.com.mx

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Escrito por Redacción

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