in , ,

Índice

Por Eduardo J. De La Peña

En el PRI de Nuevo León supieron reaccionar bien frente a la campaña de linchamiento que les enderezaron desde lo más alto del poder y la cúpula de Morena.

En respuesta a las mantas que en diferentes plazas y paseos públicos exhibió Morena acusando a los legisladores del bloque opositor de “traición a la patria”, en la sede estatal del PRI en Nuevo León, que dirige José Luis Garza Ochoa, colocaron una megamanta felicitando a “las y los diputados federales patriotas que votaron en contra de la reforma eléctrica y defendieron con lealtad el rumbo del país”.

No para ahí la cosa, Garza Ochoa muestra el colmillo al incluir en la felicitación a los legisladores de Acción Nacional y Movimiento Ciudadano por Nuevo León, y en la manta aparecen los logotipos de esos partidos y las fotografías y nombres de esos diputados.

Son 17 diputados federales entre los que están priistas como el propio José Luis Garza, Ildefonso Guajardo y Marcela Guerra; panistas como Pedro Garza Treviño; y de Movimiento Ciudadano como Agustín Basave y Bonifacio de la Garza.

Vaya, no solo le dan vuelta al argumento de Morena y la acusación de traición a la patria la convierten en un reconocimiento por patriotas, sino que además dan un gran golpe de efecto al mostrar en uno de los muros exteriores de su sede estatal –por primera vez en la historia—los emblemas del PAN y MC.

Atinado colgar esa manta, va a generar una reacción ciudadana favorable al bloque opositor.

Y lo comentamos porque es notorio el contraste con la manera en que nuestra entidad respondió Rigo Fuentes, que prefirió tomárselo a chunga y decir que guardará a sus nietos los carteles donde lo acusan de traidor, pues recordará con orgullo haber defendido a México.

Le restó importancia, no se ganchó, pero el de Nuevo León mostró mayor estatura política y supo revertir el argumento y capitalizar todos los ángulos políticos del tema.

–o—

Y hablando de bloques y de partidos, no únicamente los liderazgos del PRD visualizan y hasta hablan abiertamente de una coalición, también entre panistas cada día es más notorio el convencimiento de que su mejor opción para 2023 a nivel local es ir en alianza con el PRI.

Son panistas de la militancia, que no están en las cúpulas, pero en su momento fueron cercanos a quienes tomaban las decisiones de su partido en la entidad, conocen desde adentro cómo se tomaron muchas decisiones, y de las traiciones internas que hubo y que fueron factor para sus sucesivas derrotas.

Están convencidos que el PAN no tiene con que dar un juego competitivo por la gubernatura, y aunque en el pasado vivieron la confrontación directa con el PRI, prefieren buscar la posibilidad de espacios en un eventual acuerdo con los priistas que seguir el camino de otros de sus correligionarios que ahora están en Morena.

Y es que además de la circunstancia política nacional, a los prospectos que tiene Morena para la competencia por la gubernatura en Coahuila los conocen bastante bien y en definitiva no les convencen.

Hablan primero de Reyes Flores Hurtado, al que conocieron y trataron primero como dirigente del PAN, midiendo perfectamente las limitaciones y carencias de su liderazgo; luego estuvieron cercanos cuando en la contienda de 2017 coordinó la campaña de Armando Guadiana, y lo ubican como el principal obstáculo para que en ese entonces el empresario minero declinara a favor de Guillermo Anaya.

También ponen distancia de Reyes Flores por la evidente traición a su nuevo partido, ahora Morena, en los comicios de 2020 y 2021.

Y el siguiente en la lista es Luis Fernando Salazar, a quien también le reprochan haber jugado en contra del PAN en 2017 pese a un compromiso que había hecho con el entonces dirigente nacional Ricardo Anaya. Lo tienen en el concepto de inestable, tramposo y cero confiable.

Armando Guadiana tampoco les inspira confianza, y vuelven a los agravios del 2017, lo mismo que con Javier Guerrero.

En cuanto a Ricardo Mejía, dicen que personifica todo contra lo que han luchado históricamente.

Así que ya empiezan a analizar y medir cómo cabrían en un proyecto encabezado por el PRI, y su incertidumbre no es respecto a la capacidad de acuerdos en las cúpulas, sino a la anuencia de los priistas a ceder espacios.

Ahí sí que viene mucho trabajo para las dirigencias de los partidos que perfilan la alianza para el 23, pues además del acuerdo cupular tiene que darse la conciliación en las estructuras para evitar agresiones y golpes bajo la mesa que compliquen las cosas.

Y si no, basta con ver como hay priistas que se siguen rasgando las vestiduras en redes sociales reprochando el espacio de participación para el ex gobernador Rogelio Montemayor Seguy en el diagnóstico y proyecto de reactivación y desarrollo económico sustentable para la región Carbonífera.

No le perdonan a Montemayor que haya renunciado al PRI y puesto en evidencia las inconsistencias en el proceso que llevó a la dirigencia nacional a Alejandro Moreno, y pierden de vista que la participación en ese análisis para la Carbonífera de alguien con la preparación profesional del ex gobernador, le da nivel, seriedad y viabilidad al proyecto.

Más allá aún, parece no entienden que el momento es de sumar, de dejar atrás agravios.

[email protected]

(Visited 7 times, 1 visits today)

Comentarios

Escrito por Redacción

Refuerza Coahuila el trabajo para mejorar la calidad de vida de la población: Riquelme

Estas son las propuestas del plan de AMLO con el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC)