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Por Eduardo J. De La Peña

En el marco de un evento con el Magisterio, en el que hizo entrega de las preseas. por trayectoria, el gobernador Miguel Ángel Riquelme pronunció un significativo mensaje llamando a la unidad de los coahuilenses.

“Los problemas que enfrentamos son grandes como para estar divididos en cada uno de los sectores. Pensemos bien qué es lo que vamos a hacer para el futuro. Pensemos bien como sociedad qué nos toca en este momento de nuestra etapa y de nuestra vida”.

Desde luego, sí, los destinatarios de su mensaje eran los maestros presentes, pero sin duda que no únicamente ellos, va para la sociedad, y va también para los actores políticos.

La trascendencia de lo que está poniendo sobre la mesa el Gobernador no es menor, que nadie se equivoque pues aunque unidad puede ser un término muy utilizado en el discurso político, en el momento que viven el país y el estado, reviste especial importancia.

Así deben entenderlo todos quienes ocupan una posición política o de liderazgo, pues tienen una responsabilidad histórica con Coahuila que no pueden evadir.

Conocen las reglas del juego –con ellas han jugado– conocen la complejidad del momento, y saben lo que les corresponde hacer, cualquier acción que no abone a la unidad, sino que por contrario apueste por la confrontación, sería irresponsable y tendría desde luego su costo.

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Al comentar sobre la hueca visita de la Secretaria de Economía Tatiana Clouthier a Monclova y Frontera, decíamos que mientras la funcionaria simulaba interesarse en la grave situación que aqueja a las regiones Centro y Carbonífera, a unos cien kilómetros de ahí se firmaban los convenios de liquidación de más de 400 trabajadores mineros.

Pues resulta que el viaje de la titular de Economía no únicamente coincidió con nuevos despidos de trabajadores, además antecedió a la adjudicación por parte del gobierno federal de obras a realizarse en Palaú y Sabinas, contratos que quedaron en manos de una empresas constructora que viene del sureste del país.

Para la remodelación de un polideportivo en Palaú y construcción de un campo de béisbol infantil, obras que tendrán un costo de más de 111 millones de pesos, y para crear un parque lineal junto a la antigua estación de ferrocarril en Sabinas, donde se invertirán 51 millones de pesos, el contrato se adjudicó a Constructora Próser, una empresa establecida en Mérida, Yucatán.

Resulta hasta ofensivo que en la emergencia que viven las regiones Centro y Carbonífera, y con ello sus empresas, las muy pocas obras que se realizan resulten adjudicadas a empresas que vienen de una ciudad que está a más de dos mil 300 kilómetros.

Al conocerse ese hecho hubo desde luego quienes preguntaron si no hay aquí constructoras capaces de realizar esas obras, y tan las hay que varias de Coahuila participaron en el concurso para la adjudicación, aunque no se ubica a ninguna de esas regiones en específico, sino más bien de Saltillo, Ramos y la Comarca Lagunera.

Para la obra del Polideportivo en Palaú concursó una empresa saltillense, especializada en instalaciones deportivas, pero la descalificaron por un requisito técnico, aunque su propuesta económica era dos millones y medio de pesos menor a la ganadora.

Para el parque lineal en Sabinas, concursó Capellanía de Mario Ricardo Hernández, pero también la descalificaron por supuestamente incumplir algún requisito.

Se está volviendo recurrente que a las empresas coahuilenses no se les contrate para las obras federales, así ha ocurrido con las que se han adjudicado en Pasta de Conchos, en los proyectos de Agua Saludable en La Laguna, y ahora en los de mejoramiento urbano en la Carbonífera.

Los dirigentes del sector, las delegaciones de la Cámara de la Construcción en las diferentes regiones de la entidad, tendrían que hacer una revisión objetiva y seria para determinar si se les está descartando y descalificando por razones fundadas y reales, o si son pretextos para favorecer a empresas que están siendo privilegiadas por la administración federal.

Al menos en dos adjudicaciones millonarias que se hicieron en Pasta de Conchos, recordemos que descalificaron incluso a la empresa que finalmente se hizo con los contratos en un segundo procedimiento por adjudicación directa.

Este viernes deberán darse a conocer los resultados de otras licitaciones que tienen que ver con la Carbonífera, una referente a un paquete de tres obras que son la renovación de la plaza central en Nueva Rosita, un módulo deportivo en la colonia Nueva Imagen y el memorial de Pasta de Conchos, paquete para el que se han presentado ofertas que van de los 50 a los 86 millones de pesos, y donde están concursando empresas coahuilenses.

La otra licitación tiene que ver con la supervisión de las cinco obras que hará SEDATU en la Carbonífera, un contrato que rondará por los ocho millones de pesos.

Será interesante desde luego conocer los fallos, y queda sobre la mesa el planteamiento ¿estamos ante un veto a las empresas coahuilenses o pierden los concursos porque realmente no reúnen los requisitos?.

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Escrito por Redacción

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