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Por Eduardo J. De La Peña

Otra vez se les hizo bolas el engrudo en Pasta de Conchos. Dentro de poco más de tres meses, el 6 de abril de 2023, tendrían que estar terminadas las dos lumbreras que ahí se empezaron a construir en febrero, pero el avance no es significativo y la compañía a la que se adjudicó el contrato, para esa y otras obras en la mina, suspendió y abandonó.

No hay una versión clara ni definitiva; las que circulan extraoficialmente indican que la empresa suspendió por falta de recursos, pero también se dice que CFE no ha hecho nuevos pagos porque no hay avance en los trabajos. El hecho es que las obras están suspendidas, y a quienes ahí trabajaban los despidieron.

Este viernes habrá una videoconferencia entre funcionarios de la Secretaría del Trabajo y de la CFE con deudos de los mineros que murieron en Pasta de Conchos. Claro, a distancia, hoy no hay espacio para el lucimiento y recurren a la tecnología, a ver si de lejecitos se sienten menos los reclamos, que se anticipa serán subidos de tono.

Vamos a ver con qué salen las autoridades.

Algo se puede afirmar desde ahora: lo que mal empieza, mal acaba. Recordemos que Proacón, la empresa a la que se encomendaron las obras, había sido previamente descalificada en una licitación pública por falta de solvencia técnica, y a los pocos días le entregaron los contratos en adjudicación directa.

Sí, una empresa que no cumplió con los requisitos en un concurso de obra pública, luego tuvo adjudicaciones directas, primero por 308 millones de pesos para la construcción de las dos lumbreras; y luego por más de mil cien millones de pesos para la construcción de rampas, galerías y túneles.

Las lumbreras tendrían que entregarse el 6 de abril del año próximo, y el resto de las obras el 23 de diciembre del año próximo.

Un responsable de los trabajos, que también fue despedido, ha dicho extraoficialmente que hay un considerable atraso, y que aún y siguieran trabajando, no concluirán en tiempo.

Así las cosas con la seriedad de este gobierno.

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Y ya que se habla de Pasta de Conchos, hay en la agenda otro tema que alguna relación tiene.

Esta semana Enrique Irazoque Palazuelos, titular de la Unidad de Derechos Humanos en la Secretaría de Gobernación, presumió que se ha “robustecido” el mecanismo para la Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

Habla Palazuelos de crecimiento presupuestal y de creación de más plazas laborales en el mecanismo, pero desde luego omite el manejo selectivo que le están dando desde la administración federal, excluyendo a quienes mantienen posiciones críticas frente al régimen.

Así a una connotada activista en favor de los Derechos Humanos, involucrada desde hace años en los colectivos de familiares de Pasta de Conchos que mantienen una línea crítica ante los incumplimientos en el rescate y en las medidas de seguridad en la minería del carbón, en semanas recientes le retiraron la protección que se le había otorgado desde el sexenio anterior.

Así son, hay protección y recursos para los que guardan silencio o no cuestionan al gobierno, y a los que alzan la voz los dejan a la deriva. Los defensores de derechos humanos necesitan sí que se les brinde protección, pero sobre todo que se les garanticen autonomía y libertad, y este régimen no comulga con ello.

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Luego de que desde la mañanera el Presidente dictó línea para cesar a Javier Trujillo Arriaga quien fue por muchos años director de Senasica, el Servicio de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria, ya se designó a un nuevo director en jefe, Francisco Javier Calderón Elizalde.

Afortunadamente no se trata de un improvisado como acostumbran en este gobierno. Calderón Elizalde, agronómo con maestría en Economía, tiene más de 25 años de trayectoria en el servicio público.

Eso sí, es egresado de Chapingo, Universidad que sigue “bateando” en los cargos relacionados con el sector agropecuario, pues así lo ha privilegiado el Secretario de Agricultura Víctor Villalobos, quien también es egresado de esa casa de estudios. Esto mantiene a los Buitres de La Narro en la banca.

Francisco Javier Calderón fue en algún momento director administrativo de Senasica, por lo que conoce bien la dependencia, y sabe que mucho del presupuesto del organismo se maneja en las Juntas de Sanidad Vegetal, por lo que ya ha definido como una de sus prioridades meterles orden.

Y es que en la actualidad de los pocos recursos federales que llegan para programas relacionados con el agro, efectivamente la mayoría son a través de las Juntas de Sanidad.

Hoy el papel que juegan Senasica y sus diferentes áreas es fundamental para mantener al país libre de enfermedades y plagas en animales y cultivos.

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