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Por Eduardo J. De La Peña

“Si dejamos a la Guardia Nacional dependiendo de la Secretaría de Defensa tenemos la garantía de que no se va a podrir, como sucedió con la Policía Federal”, dijo este lunes en Acapulco Andrés Manuel López Obrador.

Malas noticias, Presidente, van tarde. La Guardia ya se pudrió.

Ya no son únicamente vecinos de los patios de Altos Hornos los que señalan participación de agentes de la Guardia Nacional en el robo de escoria a la siderúrgica, también los dos hombres a los que detuvo la Policía Investigadora señalaron ante un juez que actuaron en complicidad con elementos federales, y aportaron hasta un nombre y el número de la patrulla que les acompañó en el hurto.

Aquí las cosas se comienzan a complicar, pues no se trata únicamente de “ampliar la indagatoria” como dice el delegado de la Fiscalía Rodrigo Cháirez Zamora, al admitir que en la audiencia de vinculación a proceso los detenidos aportaron más datos.

Sí, hay que ampliar la indagatoria respecto a esos señalamientos, pero además abrir otra a los agentes de la Policía Investigadora que tomaron conocimiento del robo y que en su parte informativo omitieron la presencia de los elementos y la patrulla de la Guardia Nacional.

Inadmisible que se proteja a elementos federales implicados en un robo, y también lo es que se deje sin sanción a los agentes investigadores que lo ocultaron.

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Ante un nuevo accidente minero, ahora en Ocampo, la organización Pasta de Conchos pone una vez más el dedo en la llaga con un mensaje en redes sociales dirigido a López Obrador señalando que con seis inspectores y una camioneta es imposible que la Secretaría del Trabajo pueda controlar lo que está sucediendo en las minas de la región.

La organización señala que no se sabía que esa mina estaba en operación, “ni de que mineral es”, a ese respecto las autoridades señalaron que el aprovechamiento es de zinc y plomo, y que tanto los dos trabajadores que murieron como quien está lesionado sí están afiliados al Seguro Social.

Sin embargo desde la tarde de este lunes surgieron versiones de que no hay certeza respecto a quién está explotando esta mina que antes fue propiedad del Grupo Peñoles.

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El encargado del Comité Nacional del PRI, Alejandro Moreno, anda en una especie de operación cicatriz y al primer estado al que vino a buscar consensos fue a Coahuila.

Llegó desde el domingo, y antes de iniciar actividades oficiales se fue a practicar padel con el empresario y ex diputado Mario Mata Quintero, y la duda no es quién ganó, pues el propio restaurantero admitió en redes sociales que lo venció Moreno, más bien saber si el acercamiento con Mata tuvo el propósito de que le tienda un puente con Jericó Abramo.

Mata fue colaborador de Jericó en el Ayuntamiento y luego su suplente en la diputación federal, y Moreno sabe que requiere del oficio y la voluntad de Abramo Masso para que le ayude a llegar con actores relevantes del priismo nacional con los que construyó relación en legislaturas anteriores.

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Buenos comentarios generó en redes sociales el enfoque que le dio el alcalde electo de Torreón Román Alberto Cepeda a su participación en el rally Coahuila 1000: por completo familiar.

Mientras otros personajes se afanaron en utilizar el evento para enviar mensaje político, Cepeda hizo el recorrido con sus hijos Román, Ernesto y Juan Pablo Cepeda Bremer, y en las fotografías que compartió se le ve acompañado de ellos, lo que causó una buena impresión, pues la población quiere ver a los políticos como personas normales, que buscan los equilibrios entre las responsabilidad pública y la familia. Y los momentos de esparcimiento son para la familia, no para la grilla.

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Escrito por Redacción

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