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Por Eduardo J. De La Peña

Este asunto de los nuevos criterios del Infonavit para aprobar viviendas a financiar tiene, como dice el clásico, más picos que un serrucho y ha generado todo tipo de reacciones entre el sector constructor en la entidad.

Apenas se conoció que se exigirá que los desarrollos habitacionales estén a una distancia mínima de escuelas primarias y secundarias, y desde Monclova Andrés Osuna, empresario del sector y ex dirigente estatal de la Canadevi, lo planteó como una limitante, que se suma a las nuevas puntuaciones que deben tener los trabajadores para acceder a un crédito y que considera son inalcanzables.

Hace ver Osuna que se exige la cercanía con escuelas cuando el gobierno no cuenta con recursos para construirlas, y tiene razón pero ya puestos en el tema debe reconocer que no únicamente la parte oficial puede dotar de planteles educativos a las comunidades, ahí mismo en su región está el ejemplo de empresarios, como la familia Zabaleta, que a través de la Asociación de Distribuidores Nissan donó dos escuelas para Cuatro Ciénegas y Nadadores… Caminos hay.

Y en el mismo tema, acá en Saltillo desarrolladores de vivienda hacen notar que aunque las nuevas reglas entran en vigor hasta mayo de 2022, tienen que trabajar desde ahora en la verificación de los fraccionamientos que tienen en proceso, pues si no entran dentro de los cuadrantes válidos para el Infonavit, tendrán problemas para vender el año próximo las viviendas que hoy están construyendo.

Así que los nuevos criterios tienen para la entidad un mayor impacto al que aquí comentamos inicialmente, y lo que queda en claro es que al más puro estilo de la 4T, el Infonavit tomó decisiones de manera unilateral y sin ponderar la realidad que se vive en cada una de las ciudades del país.

Las repercusiones de entrada son para los desarrolladores de vivienda, pero finalmente pegan también a los trabajadores, pues aunque en teoría se busca protegerlos, lo que se puede generar es un déficit de vivienda que cumpla con los requisitos.

Para Andrés Osuna esto lo que va a desencadenar es que más trabajadores opten por la autoconstrucción, agregando cuartos a la casa paterna, lo que derivará en hacinamiento y en condiciones de vida poco dignas.

Y en específico respecto a lo que apuntamos el martes de que estos nuevos criterios vendrían a meter freno al desarrollo de Ciudad Derramadero, hubo también reacciones de lectores que en pocas palabras señalaron “Que bueno que no vayan a cometer la locura de construir vivienda en Derramadero!”.

El tema entonces sigue generando polémica y dará para mucho más en los meses siguientes conforme se acerque la fecha fatal, mayo 2022, para que entren en vigor las nuevas reglas.

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En otros temas, la que ahora advierte que recurrirá a instancias internacionales para solicitar un recuento en una de las plantas de Teksid, es la CTM de Frontera que se disputa con Napoleón Gómez Urrutia la titularidad del contrato colectivo, que las autoridades laborales otorgaron a este último tras un largo litigio que tomó tres años.

Según Mario Dante Galindo Montemayor ellos solicitaron desde hace tres meses a la Secretaría del Trabajo el recuento, y que si no obtienen respuesta irán ante organismos internacionales.

Quiere Galindo replicar lo ocurrido en la General Motors de Silao, con la diferencia que fue allá el gobierno de Estados Unidos quien exigió reponer la votación para la legitimación del contrato.

¿Tendrá Dante algún amigo de aquél lado del río Bravo que le ayude a empujar el tema?.

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Y respecto al comentario que aquí publicamos el miércoles señalando que el trabajo de los bomberos es poco valorado por la sociedad y que la conmemoración de su día pasó desapercibida, es justo reconocer que hay excepciones.

El lunes la empresa TRAJIMSA donó a los bomberos de Arteaga un equipo completo de rescate “quijadas de la vida”, al enterarse que la corporación, pese a atender varios tramos carreteros, entre ellos el de “Los Chorros” que es el de mayor incidencia de accidentes en el país, no contaban con este instrumental indispensable para salvar vidas.

TRAJIMSA es una empresa de transporte de carga, propiedad de la familia Dávila Suárez, los descendientes de Don Javier Dávila Siller, saltillense que tuvo una destacada trayectoria en la Policía Federal de Caminos, y que en diferentes trienios fue delegado de Policía y Tránsito municipal en Saltillo.

Es claro que el compromiso de esta familia con la ciudad, y la región, y con las corporaciones de servicio, se mantiene y trasciende en las generaciones. Un ejemplo a imitar.

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Escrito por Redacción

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