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Por Eduardo J. De La Peña

Un bien informado lector nos escribe respecto a temas abordados en el ÍNDICE de ayer, y afirma que la versión de que una de las cuatro camas con que se equipó la “Unidad de Quemados” del Hospital General en 2010 fue sustraída por ordenes del interino Jorge Torres López es cierta.

También nos comenta que Torres López está en Saltillo desde hace varias semanas, y que se encuentra en su casa en espera de resolver en el estado sus asuntos legales, que aunque ya prescribieron, con todo y ello debe cerrarlos ante la autoridad estatal.

En junio de este año Jorge Torres fue condenado a una pena de tres años de prisión, luego de declararse culpable de lavado de dinero. Originalmente afrontaba una penalidad de veinte años, pero al admitir la culpabilidad y entregar una casa con valor de medio millón de dólares se le redujo a 36 meses de cárcel.

La casa está en Montgomery, Texas, en un desarrollo aledaño a Conroe, el legendario paraíso de los López de Saltillo en las cercanías de Houston y a escasas noventa millas de Galveston, a donde se tienen que seguir enviando los pacientes con quemaduras porque aquí se desmanteló la Unidad creada con ese propósito en el Hospital General.

Cuando se le dictó sentencia se dijo que al cumplir con la pena se le deportaría, y es probable que le hayan considerado el tiempo que pasó en prisión antes de ser condenado y que ya lo hayan deportado y efectivamente esté en Saltillo.

En cuanto a la prescripción de sus delitos, aunque en realidad no hay certeza de que aquí se haya abierto averiguación penal alguna, se supone que los cometió en 2007 cuando era Secretario de Finanzas, y no en 2011 cuando fue gobernador interino.

En ese entonces la prescripción de delitos como peculado y enriquecimiento ilícito era de cinco años.

En agosto de 2020, ya bajo el gobierno de Miguel Riquelme se hizo una reforma penal, en que se estableció que para cualquier delito cometido por un servidor público en el ejercicio de su función la prescripción es de siete años, que se contabilizan a partir del día siguiente de que se le notifique sobre la solventación de irregularidades, lo cual implica un periodo más extenso, pero para el caso de Torres esto no aplica con efectos retroactivos.

En estos términos más que ante un delito estaríamos ante un deleite –como algún día dijo Humberto Medina Ainsle siendo Procurador de Justicia en Coahuila– pero más allá de eso, esté donde esté Torres bien podría regresar la famosa cama para pacientes con quemaduras.

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El lunes en tribuna de la Cámara de Diputados el lagunero José Antonio Gutiérrez Jardón presentó una iniciativa de reforma a la Ley de Desarrrollo Rural para establecer que quienes hagan uso productivo de las tierras deberán seleccionar técnicas preferentemente agroecológicas.

Gutiérrez Jardón lo plantea en términos de aminorar los efectos ambientales, y en efecto eso sería lo deseable evolucionar hacia tecnologías y productos que causen menos daño, pero en estos tiempos en que la cuarta transformación ha desmantelado todos los programas para incentivar la producción agropecuaria, es utópico que se pueda incorporar cualquier avance tecnológico, amigable o no con el medio ambiente.

No se le resta mérito a la iniciativa de José Antonio Gutiérrez, pero ojalá la acompañe de una firme defensa del presupuesto para el campo.

Por cierto, de todas las intervenciones que han tenido diputados coahuilenses en estas dos semanas que han transcurrido de la actual Legislatura, ninguna ha merecido un esfuerzo de difusión por parte del PRI Estatal.

Ya subieron a tribuna Jaime Bueno, Jericó Abramo, José Antonio Gutiérrez y desde luego Rubén Moreira, pero el PRI local nada difunde, ¿será porque Rigo Fuentes se limita a ocupar la curul?.

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Y ya que se habla de los obstáculos de la 4T a la productividad agropecuaria, esta semana una vez más la Secretaría del Bienestar decidió llevar en martes el reparto de dinero para adultos mayores en comunidades rurales de Arteaga.

Quizá en las áreas urbanas sean pocos los casos, pero en las comunidades ejidales son muchos los adultos mayores que aún trabajan, los hombres como jornaleros y las mujeres en invernaderos y módulos de empaque, y cada que la 4T los congrega para regalarles dinero, faltan a su trabajo.

Ya se sabe que los lunes en la Sierra de Arteaga ni las gallinas ponen, entonces el austentismo laboral es alto; luego el martes se fueron “por el apoyo”; el jueves es festivo y no laboran. En suma, semana perdida.

En lo que se va y no se va, bien podría Reyes Flores Hurtado programar las concentraciones de sus becarios en fin de semana para no interrumpir los días laborables.

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