La tensión geopolítica en Medio Oriente ha escalado nuevamente con el anuncio de Irán de restablecer el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, una vía marítima por donde transita una quinta parte del petróleo mundial. Esta decisión revierte una breve reapertura y se produce en medio de acusaciones directas contra Estados Unidos.
Teherán ha calificado el bloqueo naval estadounidense en la zona, que inició el 13 de abril, como un acto de “piratería”, justificando así su medida. Por su parte, Washington ha mantenido la ambigüedad, con el Comando Central confirmando la continuidad del bloqueo y el presidente Trump sugiriendo que la ruta aún está abierta, aunque advirtió contra intentos de chantaje.
Las autoridades iraníes han sido claras: el tráfico marítimo solo se restablecerá completamente una vez que Estados Unidos retire sus embarcaciones y garantice la plena libertad de navegación para los buques iraníes. La Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) ha emitido estrictas advertencias, declarando que cualquier acercamiento al estrecho será considerado un acto hostil.
Esta escalada ha generado incertidumbre sobre la situación real de la ruta comercial y el estado de las negociaciones entre Washington y Teherán. La noticia del cierre anterior había provocado una caída en los precios del petróleo, pero este nuevo bloqueo amenaza con revertir la tendencia, elevando nuevamente los costos de los combustibles a nivel global.
El estrecho de Ormuz es una arteria vital para la economía mundial, conectando el Golfo con el mar Arábigo. Su geografía estrecha lo convierte en un punto estratégico que Irán ha utilizado históricamente como herramienta de presión, afectando los precios del crudo y el gas natural licuado que transitan por sus aguas.
Además, horas después del anuncio del cierre, un buque tanquero fue atacado por lanchas de artillería iraníes, y otros dos mercantes reportaron disparos mientras intentaban cruzar. Estos incidentes solo aumentan la volatilidad y el riesgo en la región, en un momento ya frágil.
Paralelamente, la tregua en Líbano también ha mostrado signos de fragilidad, con incidentes que incluyen un ataque israelí y la muerte de un soldado francés en una misión de paz, un hecho que las autoridades francesas atribuyen a Hezbolá. Esta situación subraya la compleja y entrelazada inestabilidad que afecta a todo el Medio Oriente.







