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J.K. Rowling y su paso como una de las villanas de la época actual

Cuando se trata de J.K. Rowling, incluso algunos de los mayores admiradores de la escritora encuentran cada vez más necesario separar la obra de su creadora.

Si se visita la ciudad de Edimburgo, donde Rowling escribió la mayor parte de la primera novela de Harry Potter en el Nicolsons Café, se puede acceder un tour por los sitios que marcaron el nacimiento del pequeño mago. Si bien el paseo es gratuito, se pide a los “potterheads” una donación voluntaria. Una parte de estas ganancias se destinan a la Scottish Trans Alliance, un grupo activista que promueve los derechos de las personas transgénero.

“Muchos de ustedes pueden estar al tanto de los tweets recientes de JK Rowling sobre temas transgénero”, se lee en una explicación en el sitio web del grupo turístico. “Para muchos es un momento difícil para ser fanáticos de Harry Potter, pero deseamos sinceramente que las opiniones de JK Rowling no disminuyan nuestro aprecio por los libros y sus mensajes de inclusión y tolerancia”, apuntan los administradores del tour.

Esta acción es un revelador ejemplo de cómo, en unos pocos años, la autora ha pasado de ser una matrona inobjetable de la izquierda política, a uno de sus villanos más odiados.

Los puntos de vista de Rowling, y su disposición a intercambiar golpes mordaces con sus críticos en línea, han sido denunciados por los fanáticos como transfóbicos y una traición a los valores de tolerancia que aprendieron de sus libros. De hecho, los protagonistas de las películas de Harry Potter han tomado distancia de la escritora, además, los principales sitios web dedicados al mundo mágico han dicho que dejarían de escribir sobre ella.

Vale apuntar que, en el otro lado del espectro, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha lamentado de que la novelista haya sido “cancelada”.

Sin embargo, las controversiales posturas de Rowling no han hecho mella en el valor comercial de mundo mágico que creó hace 25 años con “Harry Potter y la piedra filosofal”, sus libros siguen volando de las estanterías y la tercera entrega del spin-off de Harry Potter, “Animales Fantásticos”, llegó a los cines en marzo pasado (aunque con ganancia mucho menores a las esperadas).

En todo caso, a medida que aumentan las críticas, Rowling solo se ha vuelto más combativa. Cuando una cuenta anónima de Twitter le preguntó, a principios de este año, si su batalla era una colina en la que quería que muriera su legado, respondió con aspereza:

“Si cariño. Me quedo aquí en esta colina, defendiendo el derecho de las mujeres y las niñas a hablar sobre sí mismas, sus cuerpos y sus vidas de la forma que les plazca”, tuiteó. “Tú te preocupas por tu legado, yo me preocuparé por el mío”, remató.

Altruismo vs status quo

Durante la mayor parte de su carrera, Rowling se sentó políticamente en el centro izquierda.

En un discurso que pronunción frente a los graduados de Harvard en 2008, la escritora describió su primer trabajo fuera de la universidad, en Amnistía Internacional, donde los testimonios de los presos políticos africanos y las víctimas de tortura conmovieron su alma. Ella les dijo a los graduados de la Ivy League que su estatus e influencia de élite es “su privilegio y su carga” y los exhortó a usarlo “en nombre de aquellos que no tienen voz”.

En 2010 escribió sobre haber confiado en la asistencia social de Reino Unido cuando su “vida tocó fondo”, explicando por qué estaba feliz de seguir pagando impuestos: “Esta, si quiere, es mi noción de patriotismo”.

Indiscutiblemente, Rowling ha sido extraordinariamente generosa. Ella dio tanto a la caridad en 2011, el 16 por ciento de su patrimonio neto, que fue eliminada de la lista de multimillonarios de Forbes al año siguiente. Más recientemente, se comprometió a igualar hasta en un millón de libras esterlinas las donaciones a su organización benéfica Lumos para ayudar a los niños vulnerables en Ucrania.

Cuando se trata de política, Rowling no ha dudado en invocar a al mundo de Harry Potter para hablar de su visión del mundo real, o en hacer aclaraciones en defensa del legado moral del universo mágico que ella creó.

En octubre de 2007, pocas semanas después de la publicación de la séptima y última entrega de la saga de libros, “Harry Potter y las Reliquias de la Muerte”, Rowling anunció que el amado director de Hogwarts, Albus Dumbledore, es gay y se había enamorado de otro mago. En 2015, cuando la actriz británica negra Noma Dumezweni fue elegida para interpretar a Hermione Granger en la obra de teatro “El legado maldito” la novelista tuiteó “Rowling ama a la Hermoine negra”, y señaló que el texto nunca había especificado el color de piel del personaje. Al año siguiente, dijo que había convertido a Remus Lupin, un personaje popular de la saga, en un hombre lobo como metáfora del estigma del VIH.

Las opiniones de Rowling, hasta hace poco, han sido de izquierda. Sin embargo, cuando se ha metido directamente en la política electoral, por lo general ha sido en defensa del statu quo. Un hecho que ha causado una creciente tensión con su base de fans más jóvenes y progresistas.

Durante el debate sobre la independencia de Escocia, predominantemente una causa de izquierda, Rowling se quedó con quienes abogaban por permanecer en el Reino Unido. Cien días antes del referéndum de independencia de 2014, donó un millón de libras esterlinas al esfuerzo, que estaba a cargo de su amigo personal y vecino, el político del Partido Laborista Alistair Darling, y escribió un ensayo en su sitio web para explicar su posición.

La esencia: las recompensas imaginadas no valían los riesgos reales (incluida la investigación médica escocesa en la que ella había invertido mucho). Y a cualquier nacionalista que la considerara inadecuadamente escocesa para merecer una opinión, escribió que era “un poco mortífago para mi gusto”.

Dos años después, con otro referéndum a la vista, se metió en el debate del Brexit, en defensa de la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea. Al decir que no era experta, pero que “sabe cómo crear un monstruo”, comparó el espectro malvado de la UE evocado por la campaña “Leave” con Hannibal Lecter, Big Brother y su propio Lord Voldemort.

Después del resultado del Brexit, ella disparó contra Jeremy Corbyn, el catedrático de izquierda que, como líder del Partido Laborista, se había negado a adoptar una postura clara sobre el tema. En respuesta a un tuit de un fan que describió a Corbyn como un “Dumbledore político”, ella respondió con ironía: “Olvidé que Dumbledore destrozó Hogwarts, se negó a renunciar y corrió al bosque para dar discursos a los trolls enojados”. Un mes después, escribió otro tuit: “Corbyn no es Dumbledore”.

La polémica trans

La primera incursión de la autora de Harry Potter en el debate sobre los derechos de las personas trans fue ambigua: un “me gusta” en un tuit que luego describió como accidental. El tuit de marzo de 2018 en cuestión fue de un activista del Partido Laborista y se refería a las mujeres trans como “hombres vestidos”. Los activistas LGBTQ consideraron que el “me gusta” de a Rowling era evidencia de transfobia.

Fue solo un “momento torpe y de mediana edad”, dijo un portavoz de Rowling a PinkNews, diciendo que la autora presionó “me gusta” mientras sostenía su teléfono de manera incorrecta. La escritora reconoció más tarde que esto no era la verdad completa: tenía la intención de hacer una captura de pantalla privada del tweet para investigarlo más tarde, en lugar de poner el “me gusta”.

Su entrada oficial al debate se produjo aproximadamente un año y medio después, cuando Rowling salió en defensa de Maya Forstater, una experta en desarrollo global que había perdido su trabajo después de una serie de tuits que sus compañeros de trabajo consideraron transfóbicos, incluido uno que decía “los hombres no pueden convertirse en mujeres”.

“Vístete como quieras”, tuiteó Rowling en diciembre de 2019. “Llámate como quieras. Duerme con cualquier adulto que te acepte. Vive tu mejor vida en paz y seguridad. ¿Pero obligar a las mujeres a dejar sus trabajos por afirmar que el sexo es real? #EstoyConMaya #EstoNoEsUnDrill”.

El mensaje de Rowling llevó a la arena internacional. Lo que había sido una pequeña historia nacional se volvió un furor global, con miles de personas interviniendo rápidamente, a veces de manera agresiva.

La propia escritora se sintió intimidada, al principio. Se mantuvo relativamente callada, luego citó la necesidad de proteger su salud mental del abuso, hasta junio de 2020, cuando publicó otra misiva: un tweet con un enlace a un artículo titulado “Creando un mundo post-COVID-19 más equitativo para las personas que menstrúan”.

Unos días después, siguió con un ensayo que exponía las razones por las que estaba tan “preocupada por el nuevo activismo trans” y el esfuerzo “por erosionar la definición legal de sexo y reemplazarla por género”.

“El lenguaje ‘inclusivo’ que llama a las mujeres ‘menstruadoras’ y ‘personas con vulvas’ golpea a muchas mujeres como deshumanizante y degradante”, escribió Rowling. “Entiendo por qué los activistas trans consideran que este lenguaje es apropiado y amable, pero para aquellos de nosotros que hemos recibido insultos degradantes de hombres violentos, no es neutral, es hostil y alienante”.

Agregó que le preocupaba la “gran explosión de mujeres jóvenes que desean hacer la transición y el número cada vez mayor de personas que parecen estar ‘destransicionando’”. Ella describió sus propias luchas con sentirse “mentalmente asexuado” cuando era joven. “Yo también podría haber intentado hacer la transición si hubiera nacido 30 años después (…) Creo que podría haber sido persuadido para convertirme en el hijo que mi padre dijo abiertamente que hubiera preferido”.

Específicamente, Rowling citó su preocupación por una propuesta del gobierno escocés para permitir que las personas se identifiquen a sí mismas como un nuevo género, en lugar de obtener un diagnóstico médico. Hacer eso, dijo, haría que las mujeres estuvieran menos seguras. “Cuando abres las puertas de los baños y vestidores a cualquier hombre que cree o siente que es una mujer”, escribió, “entonces le abres la puerta a todos los hombres que deseen entrar”.

La narradora dijo que podía entender por qué las mujeres trans buscan espacios seguros. “Al mismo tiempo, no quiero hacer que las niñas y las mujeres nacidas sean menos seguras”, dijo, al permitir que los hombres se declaren legalmente mujeres.

Hay poca evidencia de que Rowling haya sufrido financieramente por su cancelación, pero su postura ha tenido un costo personal.

Seis días antes de que la novelista tuiteara su mensaje, en apoyo a Forstater, había sido galardonada con el premio Robert F. Kennedy Ripple of Hope por los derechos humanos por su trabajo ayudando a los niños. El premio, que también fue otorgado a la presidenta de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Nancy Pelosi, fue “uno de los más altos honores que he recibido”, dijo Rowling al aceptarlo.

Pero, con el debate en Twitter, la hija de Kennedy dijo que los “tuits y declaraciones transfóbicos de Rowling eran profundamente preocupantes” y representaban un “repudio a la visión de mi padre”. La escritora renunció voluntariamente al reconocimiento en agosto de 2020. Ningún premio “significa tanto para mí que perdería el derecho a seguir los dictados de mi propia conciencia”, escribió.

La cascada de divorcios de fanáticos acérrimos apenas comenzaba. Daniel Radcliffe, el protagonista de la serie de películas de Harry Potter, señaló “Las mujeres transgénero son mujeres”. De la misma forma, Emma Watson, quien dio vida a Hermione Granger, se desmarcó de la autora.

Los sitios de fans obsesivos como MuggleNet y Leaky Cauldron anunciaron que dejarían de publicar fan art con la imagen de Rowling y evitarían la cobertura de noticias que no estuvieran directamente relacionados con el “Mundo Mágico”, en una declaración elaborada con los grupos de defensa LGBTQ GLAAD y Trevor Project.

Incluso cuando Warner Brothers Studios promocionó una nueva exhibición en su parque con el tema de Harry Potter, los encargados de prensa de la compañía le pidieron a Sky News de Gran Bretaña que no mencionara a Rowling durante una entrevista. Algo que también sucedió en el episodio especial que se grabó para HBO, por el 20 aniversario de las películas, al que la escritora no fue invitada.

Y hace unos días, el 20 de julio, el quidditch, el deporte de la vida real inspirado en el juego con escobas que practican los magos de “Harry Potter”, abandonó su nombre para que no sea relacionado con su creadora. Ahora, los atletas tendrán partidos de quadball.

Los defensores de los derechos de las personas trans dicen que Rowling, cuya cuenta en Twitter tiene casi 14 millones de seguidores, es una autonombrada experta en la creación de monstruos, y que está utilizando esas habilidades para crear una narrativa falsa que presenta a las personas trans como una amenaza para las mujeres y sus derechos.

Con información del sitio Politico.com

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Escrito por Redacción

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