El 4 de diciembre, un caso que desafía los límites éticos y legales del uso de la inteligencia artificial llegó a un controvertido desenlace. Diego “N”, exalumno del Instituto Politécnico Nacional (IPN), fue absuelto por el juez Francisco Salazar Silva tras ser acusado de distribuir contenido sexual manipulado mediante inteligencia artificial. El fallo se basó en la insuficiencia de pruebas concluyentes, según argumentó la defensa.
El caso, que mantuvo tensos a los involucrados hasta altas horas de la noche, se desarrolló en medio de protestas de colectivos feministas que exigían una condena ejemplar para el acusado. De acuerdo con Valeria Martínez, abogada de las denunciantes, a pesar de que Diego “N” fue absuelto, permanecerá detenido en el Reclusorio Oriente debido a otros procesos legales, incluida una investigación por pornografía infantil y al menos seis denuncias adicionales relacionadas con violencia digital.
Los registros de la Fiscalía revelan cifras alarmantes: en dispositivos del acusado se hallaron 166 mil imágenes manipuladas mediante IA y 20 mil videos pornográficos difundidos sin el consentimiento de las víctimas, además de una base de datos con fotos de más de mil mujeres, cuyas edades oscilan entre los 17 y 25 años. Martínez subrayó que las víctimas planean apelar la resolución judicial, con el propósito de sentar un precedente en el combate contra el uso indebido de estas tecnologías.
En paralelo, figuras como Olimpia Coral, reconocida activista por los derechos digitales, expresaron su rechazo al fallo, describiéndolo como un retroceso para las víctimas de violencia digital. “No hubo justicia, habrá revolución”, sentenció Coral frente a las feministas reunidas en la explanada del Reclusorio Oriente, quienes prometieron seguir luchando por una reforma jurídica que contemple los riesgos de la tecnología aplicada al abuso.







