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Justicia de Telenovela para Javier Duarte

Por Alejandro Ramírez Kalisch

De manera progresiva los mexicanos hemos sido testigos de la descomposición de los procesos electorales y del espectáculo tan nefasto que escenifican unos y otros cuando de obtener posiciones de poder se trata.

Cual si se tratara de una telenovela producida por Juan Osorio o Karla Estrada, protagonizada por Wuicho Domínguez o La Tesorito o cualquier actor populachero que venga a nuestro recuerdo, así parecen escribirse las tramas de las últimas contiendas electorales, que tras las recurrentes legislaciones en la materia, se superan a sí mismas ofreciéndonos historias muy poco creíbles y de muy mal gusto.

La arisca sociedad mexicana, que al igual que la burra, no era así, pero la hicieron.

Ahora la sociedad parece no dar crédito al teatrito montado en torno a la detención del exgobernador de Veracruz Javier Duarte, prófugo desde hace seis meses, luego de ser visto por última vez en entrevista televisiva conducida por el también populachero Loret de Mola, autor intelectual de tele montajes tan célebres como la detención de la supuesta banda de secuestradores a la que pertenecía la francesa Florence Cassez.

Parece que la calidad de esta historia es tan pobre, que durará muy poco tiempo, pues el hilo argumental es débil.

Desde el principio fue evidente que algo no tenía lógica, los mal pensados se preguntaron de inmediato ¿por qué no se había producido antes la detención y por qué precisamente en medio de un proceso electoral?, otros categóricamente señalaban desde su papel de esperanzados del Sistema de Justicia Mexicano que el proceso como es natural, debía llevar un tiempo.

Para salir de dudas y al margen de la puesta en escena, la Fiscal General de Guatemala, Thelma Aldana Hernández expresó lo siguiente:

“La detención de Duarte no pudo realizarse antes porque no existía una solicitud de las autoridades mexicanas” Así de simple, así de claro.

El infortunado timing de la historia no es lo único que genera suspicacias, la trama de los actores secundarios, tampoco parece dar gusto a los cada vez más críticos espectadores.

¿Por qué no hay orden de aprensión contra la ex primera dama veracruzana?, ¿por qué ni uno solo de los familiares implicados está siendo investigado?, ¿por qué la autoridad no contempla a toda la red que facilitó el escape y contribuyó a la logística del prófugo?… o bien, ¿por qué hasta el momento Javier Duarte no tiene una denuncia por peculado? -el cual significa la apropiación indebida del dinero perteneciente al Estado por parte de las personas que se encargan de su control y custodia-.

¿Por qué sí de lavado de dinero, delincuencia organizada o enriquecimiento ilícito, y no por peculado?

Tal parece que el montaje puede no alcanzar para lograr el rating deseado y su consecuente aportación electoral bajo el argumento de la lucha contra impunidad por parte del gobierno priista encabezado por EPN.

Lo que es innegable es que a esta historia sin duda, le faltan muchos funcionarios implicados, prestanombres, familiares, autoridades encargadas de la fiscalización de recursos y uno que otro tapadera del más alto nivel; de lo contrario, estaremos viendo la versión poco creíble de un raterillo solitario.

Finalmente valdría la pena preguntarse, ¿de qué se reía Javier Duarte al momento de su detención?, ¿qué información guarda que lo hace pensar que no durará mucho en prisión?, ¿a quién se atiene?, tal vez… y sólo tal vez, pensar en Humberto Moreira y su fortuna, le hizo respirar en paz.

Esperemos que este culebrón, no tenga, como muchos otros que hemos visto, un final feliz para su protagonista.

Escrito por Redacción

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