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La Bahía de Manta, la nueva guarida para los narcotraficantes

La bahía de Manta ha experimentado un boom de inversiones y desarrollo inmobiliario en la última década. El clima y la ubicación de la ciudad más poblada de la provincia de Manabí ha cautivado a los turistas, pero también a los capos del crimen organizado, quienes operan desde la costa litoral del Ecuador.

Mientras algunos lancheros de la zona reconocen que obtienen hasta 300 dólares por arrastrar paquetes de drogas, el zar antidrogas de Ecuador, Giovanni Ponce, reconoce que Manta se ha convertido en un punto neurálgico de la Ruta del Pacífico, un corredor que mueve toneladas de drogas que terminan en Centro y Norteamérica, así como en Europa.

De acuerdo con el Informe Anual Marítimo 2020, del Centro Internacional de Investigación y Análisis Contra el Narcotráfico Marítimo, los envíos se hacen en tres modalidades: a través de sumergibles, por medio de embarcaciones de pesca industrial y con la ayuda de pequeños botes de pesca tradicional.

Las decenas de pistas clandestinas que abundan en los alrededores de Manta también han servido para el trasiego de droga hacia Europa.

‘EL PEQUEÑO MIAMI’

A pesar de la importancia para el mercado de las drogas, Manta, “El Pequeño Miami”, como le llaman las autoridades, no ha sufrido el desbordamiento de la violencia.

La principal actividad económica de los manteños es la pesca de atún, camarón, centolla, concha, calamar y pulpo, entre otros codiciados ejemplares.

La sencillez de este trabajo de sol a sol contrasta con los grandes desarrollos inmobiliarios y hoteleros que abundan en la zona.

Apenas en junio de 2015, El Diario.ec destacaba la inauguración de El Poseidón, uno de los edificios más altos de Manta, con 21 pisos, y que cuenta con un hotel de cinco estrellas.

La construcción costó 20 millones de dólares y fue producto de una inversión canadiense y ecuatoriana en el sector Barbasquillo. Consta de un hotel que funciona en los cinco pisos ubicados bajo el talud del terreno que está frente al mar. Sobre el nivel del mar se elevan los otros 16 pisos para departamentos habitacionales.

El director antinarcóticos de Ecuador, Giovanni Ponce, dijo a Milenio que la geografía de Manta se presta para que los grupos criminales “aperturen pistas para el cargamento de droga”.

“Tienen muy bien mecanizadas sus actividades, apenas en 30-40 minutos se abastecen de combustible, al mismo tiempo que cargan droga y salen con ella”.

El zar antidrogas indicó que en la administración del ex presidente de Ecuador, Rafael Correa, se ordenó que dejara de operar el radar de la provincia que detectaba las tripulaciones aéreas clandestinas que se dedicaban, principalmente, al contrabando de droga.

El periodista Arturo Torres dijo que el gobierno de Correa invirtió millones de dólares en desarrollo inmobiliario, de infraestructura y de comunicaciones en Manta, lo que facilitó la actividad delictiva.

SINALOA EN MANTA

Ser mexicano y estar en Manta no es un buen presagio para las autoridades: o eres un emisario de los cárteles o eres un piloto que en las próximas horas llevará un cargamento de droga.

El estigma tiene su propia imagen. “Tienen barba y hablan muy fuerte, gustan de camionetas SUV que no llamen la atención, pero eso sí, visten muy bien, aunque discreto”, narra un capitán de la marina.

Para evitar el mal del “jamaicón”, también han traído la gastronomía y, aunque no pululan, ya hay restaurantes con motivos mexicanos. Un ejemplo es el bar Dolce Vita Sinaloa. El look de las meseras se asemeja al de las llamadas buchonas. Ellas trasladan las cervezas Pacífico a los comensales.

Además de los mexicanos, hay otra decena de emisarios de cárteles de otros países que tienen como punto de encuentro “El Pequeño Miami”. Las autoridades ecuatorianas tienen en la mira a extranjeros vinculados con el crimen organizado de España, Holanda, Grecia, Rusia y Montenegro.

“El Pequeño Miami” es el punto de encuentro de la delincuencia organizada internacional, el cluster del narcotráfico. Aquí conviene estar en paz y evitar escándalos de sangre que puedan atraer la atención de las autoridades.

La ruta que inicia en Manta rumbo a Europa y Norteamérica tiene grandes ganancias. El zar antinarcóticos detalló que un kilo de heroína en Ecuador tiene un valor de 7 mil dólares, los cárteles pueden sacar hasta 33 mil dosis cada una con un valor de 3 dólares, lo que al final les deja una ganancia de 99 mil dólares.

Mientras que la cocaína tiene un costo por kilo de 2 mil 500 dólares, de las que se pueden cortar hasta 10 mil dosis, cada una con un valor de dos mil dólares, es decir, 20 mil dólares.

Aquí lo mismo se envía, se lava, se contrata y hasta se corrompe, todo para tener un ambiente de paz y que las ganancias del narco los sigan beneficiando.

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Escrito por Redacción

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