La bendición del mesías tabasqueño


Por: Marcelo Torres Cofiño

Nos queda muy claro que, lo de la cuarta transformación (realmente transformación de cuarta), no es la economía. Su mayor error es suponer que los mercados pueden ser fácilmente manipulados; que bastan las palabras del presidente, a veces amistosas y en otras ocasiones amenazantes, dependiendo del humor con que se levante, para que todo funcione correctamente. Por supuesto que no es así. La economía sigue sus propias reglas y que AMLO no las respete lo único que ocasiona es nerviosismo y fuga de capitales; jamás pasará lo contrario.

Los de la cuarta están cumpliendo apenas dos meses en la Presidencia y el cobre ya se les ve por todos lados. El problema es que ya se ha perdido tanto dinero que empieza a ser difícil contarlo: 160 mil millones de pesos del erario más otros 131 millones de las Afores por la cancelación del NAICM; 25 mil millones de pesos del PIB por el desabasto de combustibles ocasionado por la estrategia fallida del combate al huachicoleo; 18 mil millones de pesos y contando, perdidos por los bloqueos a las vías férreas que hacen sus aliados de la CNTE en Michoacán; 2.7 millones por tener el avión presidencial varado sin poderlo vender y otra larga lista de acciones sin sentido que demuestran su total incompetencia gubernamental.

Visto en perspectiva, resulta que el “austero” nos está saliendo más caro que los “lujosos” y, por supuesto, eso es de preocupar porque, insisto, apenas están en su arranque. Todavía tienen mucho tiempo y demasiado poder como para seguir destrozando la economía nacional. Si a esto le sumamos que el escenario internacional está complicándose de manera acelerada por la guerra comercial entre China y los Estados Unidos y los conflictos políticos como el de Venezuela, tenemos que pensar que pronto enfrentaremos una crisis económica severa para la que no necesariamente estamos preparados.

No es un accidente que, desde el Congreso coahuilense, hayamos solicitado al Ejecutivo estatal que se establezca una política de verdadera austeridad -no al estilo de la cuarta- y de mesura en el ejercicio presupuestal. Esto es aún más necesario debido a que la federación castigó a la entidad con una reducción de recursos que ronda los 4 mil millones de pesos. A ese respecto, por cierto ¿cómo no estar de acuerdo con el presidente del Consejo Lagunero de la Iniciativa Privada, Roberto Muñoz del Río, y su reclamo a los diputados federales de Coahuila por el paupérrimo resultado de su gestión a la hora de negociar los recursos para su estado?

Así las cosas, será muy importante que los coahuilenses entendamos cómo está la situación y que seamos muy conscientes y congruentes con nuestras acciones. En este punto, se trata de que el impacto negativo que vendrá por la pésima conducción de la economía nacional ante las turbulentas aguas del contexto mundial sea el mínimo posible. Y allí todos debemos poner nuestro granito de arena. La voluntad y el esfuerzo que nos caracteriza a los nacidos en estás maravillosas tierras nos deben ayudar a salir adelante, con o sin la bendición del mesías tabasqueño.

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