La crónica del bono especial de los funcionarios de Matamoros


El 16 de julio de 2019, los integrantes del Ayuntamiento de Matamoros, Coahuila, fueron citados para celebrar, al mediodía siguiente, la novena sesión ordinaria del año. El citatorio lleva estampada la firma del Secretario del Ayuntamiento, el “doctorante” Francisco Salvador Vega de León.

El documento de dos páginas, impreso en papelería membretada contiene, además de la fecha, lugar y hora donde se realizaría la sesión, el orden del día a desahogar: 10 puntos en total, de los cuales seis son relativos a cuestiones protocolarias y un séptimo es el consabido cajón de sastre: “asuntos generales”.

Los tres puntos restantes implicaban recibir un dictamen de la Comisión de Hacienda, Patrimonio y Cuenta Pública y otro de la Comisión de Igualdad de Género, así como una propuesta de la Comisión de Desarrollo Económico relativa a la instalación de puestos en la plaza principal. Ni una sola referencia a temas de seguridad pública.

Sin embargo, fue el argumento de la seguridad pública el esgrimido cuando, momentos antes de arrancar la sesión, una de las integrantes del Cabildo preguntó por el personal del departamento de comunicación social, quienes se encargan de transmitir las sesiones de Cabildo a través de la página de Facebook del municipio.

En efecto, si uno consulta la página del “H. Ayuntamiento de Matamoros Coahuila” -@LaEsperanzadeCoahuila– en la citada red social, puede constatar que, hasta el 7 de agosto pasado, dicho cuerpo edilicio había celebrado 10 sesiones ordinarias. Y es posible consultar el video de todas, excepto la primera y la novena.

De acuerdo con los testimonios recabados, al cuestionamiento sobre la secrecía de la reunión, diversos regidores adujeron que se tratarían temas relacionados con seguridad pública que no podían ser ventilados abiertamente.

La discusión fue finalmente zanjada con una votación: 16 personas a favor de que la sesión fuera privada y sólo dos en contra. Entonces se solicitó a todas las personas que no formaran parte del Cabildo que abandonaran el recinto, aunque se permitió que permanecieran en la sala, además de los integrantes del cuerpo edilicio, el Secretario del Ayuntamiento, el tesorero Municipal, Gerardo Marentes Zamarripa, y el Contralor Agustín Jaime Sifuentes Rojas.

A todos los que permanecieron en la Sala de Regidores, sin excepción, al día siguiente les aparecería, en las cuentas bancarias en las que reciben su salario quincenal, el equivalente a una quincena extra de sueldo.

Lo que dice el Código

El Código Municipal para el Estado de Coahuila establece en su artículo 93 que, “en general, todas las sesiones (del Ayuntamiento) serán públicas” y sólo serán privadas aquellas en que se traten “asuntos graves que alteren el orden y la tranquilidad pública del municipio”, o “comunicaciones que con nota de reservado dirijan al Ayuntamiento los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial”.

Ninguna de las dos hipótesis se actualizó el 17 de julio, cuando la sesión de Cabildo de Matamoros avanzó hasta el punto de “asuntos generales”. Nunca se trató ningún tema relacionado con la seguridad pública, ni se puso a consideración una comunicación reservada.

Pero fue en el apartado de “asuntos generales” cuando el Secretario del Ayuntamiento puso a consideración del cuerpo edilicio la propuesta del presidente Municipal, Horacio Piña, “para que les sea otorgada compensación, para el período vacacional, equivalente a una quincena (de sueldo), a los integrantes del Cabildo, Tesorero, Secretario del Ayuntamiento y Contralor”.

Ninguna otra precisión ni aclaración. Ninguna mención a las razones por las cuales se otorgaría la “compensación”, ni el destino que debería darse a ésta. Y puesta a consideración la propuesta, nadie solicitó hacer uso de la palabra para indagar al respecto. Todo mundo, al parecer, tenía claras las razones del “bono vacacional”.

Menos dos de los integrantes del Cabildo: los morenistas Marco Antonio Beltrán Huitrón y Azalea Huitrón Ramírez, quienes habían votado previamente en contra de la secrecía de la sesión y también votaron en contra del acuerdo.

Pero la mayoría manda. Así que al día siguiente, todo mundo tuvo en sus cuentas su “compensación para el período vacacional”. Al final, sin embargo, el asunto no logró permanecer en secreto y hoy los esfuerzos del Ayuntamiento de Matamoros están dirigidos a construir una historia creíble en torno al bono auto recetado.

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