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La debacle del PAN

Por Luis Guillermo Hernández Aranda 

Cada elección arroja una lección aunque muchas veces la arrogancia de los políticos perdedores les impide aprenderla y por el contrario apuestan por la negación e incluso prefieren culpar al cosmos antes que asumir su responsabilidad.

El triunfo contundente del PRI arroja variable dignas para el análisis, sobre todo respecto al PAN que fue el gran perdedor. Porque aunque finalmente Morena no ganó ninguna curul se convirtió en la segunda fuerza política de Coahuila y obtuvo el 19.34 por ciento de la votación, porcentaje que nunca había obtenido el PRD ni ningún partido de izquierda a nivel estatal.

Chuy de León cómo dirigente estatal del PAN mantiene su récord… perdedor. Perdió una interna con José Ángel Pérez y las dos veces que fue candidato a la alcaldía también fue derrotado. No sabe ganar elecciones y como en el futbol un técnico que no sabe de estrategias no puede ganar y eso se vio en esta elección donde si hubiera dignidad política y respeto a sus militantes De León ya habría presentado su renuncia a la dirigencia del partido lo cual no va a suceder.

El PAN perdió sus grandes bastiones Monclova y Torreón. En este último municipio sus cuatros candidatos apenas alcanzaron a sacar 35 mil 797 votos, en la elección del 2018 Jorge Zermeño obtuvo 146 mil 678 votos es decir Acción Nacional perdió más de 100 mil votos en tan solo 2 años.

¿Eran malos candidatos? Tres de ellos buscaban la reelección y Angela Campos tiene trabajo de mucho tiempo, más que responsabilizarlos a ellos hay que analizar el voto de castigo a la administración de Jorge Zermeño que ha dejado mucho que desear.

Por tres años permitió los abusos de Pedro Luis Bernal y los agentes de tránsito. No hay obras importantes y por el contrario ha dejado caer proyectos importantes como el Paseo Morelos, la Línea Verde y el Centro Deportivo-Cultural La Jabonera.

Minimizar en un inicio la pandemia, la negación a la crítica y los pobres resultados de la actual administración cobraron la factura. Incluso las colonias históricamente panistas no votaron por ellos.

Obviamente Jorge Zermeño no reconoce culpas y mejor responsabilizar de la catástrofe electoral al Covid19, al viento o a la suerte. Algo deberá hacer Marcelo Torres si se lanza como candidato porque con esos lastres del enemigo no va a estar fuera sino adentro del PAN.

En contraste el PRI trabajó su estructura, no se esperó a que dieran el silbatazo inicial para arrancar con el trabajo político y en contraste a muchos alcaldes de Coahuila el gobernador, Miguel Riquelme, tiene muchos logros qué presumir. No por algo es de los gobernadores mejor evaluados.

Ahí están las obras, los bajos niveles de criminalidad, el trabajo que se ha hecho para atender la pandemia del Covid19 y los empleos generados. Hoy Coahuila es el cuarto estado con más empleos recuperados tras la pandemia.

Muchos panistas tradicionales e incluso morenistas reconocen el trabajo del gobernador que sin duda fue la principal carta de presentación de los candidatos del PRI y que fue una de las variables que los llevaron a obtener el carro completo .Hoy el PRI de Coahuila es el más fuerte de México y Miguel Riquelme manda un mensaje a nivel nacional de lo bien que se están haciendo las cosas.

Por su parte Morena debe de sanar muchas heridas internas y aprender de lo que pasó en Durango y en esta misma elección: no es lo mismo participar con la imagen en la boleta de Andrés Manuel López Obrador que sin la foto del tabasqueño.

@lharanda

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Escrito por Redacción

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