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La fiesta del Cata

Por Luis Guillermo Hernández Aranda

Los libros y la cultura no es algo que vaya mucho de la mano con los futbolistas, particularmente los mexicanos. Son excepcionales los casos donde la educación va de la mano con las habilidades de los pies. En nuestro país no abundan los Hugo Sánchez, los Miguel España, los Félix Fernández y mucho menos los Jorge Valdanos.

Por desgracia el futbol profesional está lleno de lujos, de excesos y un nulo compromiso social. Esta realidad nuevamente quedó de manifiesto el fin de semana con la fiesta que organizó a su hijo Julio César Domínguez, defensa del Cruz Azul. La temática de la fiesta infantil fue el crimen organizado, los niños portaron cachuchas y camisas donde hacían referencia a Joaquín “el Chapo” Guzmán y al mote que reciben sus hijos.

El Cata se disculpó por difundir estas fotografías en sus redes sociales, dijo que era un evento privado y que su familia no promovía la violencia. ¿Acaso organizar una fiesta con dicha temática y mandar hacer cachuchas y camisas con leyendas no es hacer una apología del crimen organizado? Y en consecuencia promover la narco cultura.

El futbolista se disculpó, hasta casi creo prometió ir a misa y muchas cosas más, pero llama la atención la falta de sensibilización y empatía con un país donde tan sólo en los 8 primeros días de enero se cometieron 666 asesinatos. Más de 80 personas son asesinadas diariamente en México, sin embargo, para el Cata esto no es impedimento para fomentarle la violencia a su hijo, incluso promoverla en redes sociales.

La Liga Mexicana de futbol y el Cruz Azul ya prometieron mandar a un curso de sensibilización a este hombre que en 36 años de su vida no se ha dado cuenta de la violencia que hay en México. Al no haber una sanción severa los directivos perdieron una oportunidad histórica para enviar un mensaje contundente de compromiso social, pero bueno eso es lo que menos importa. El futbol es un negocio y los valores relacionados con el deporte siempre quedan de lado.

Sin embargo, más allá de quemar en leña verde al futbolista, el hecho nos debe llevar a la reflexión ¿qué tanto los medios y la sociedad en su conjunto hacemos apología de la violencia?, ¿Qué juguetes regalamos a nuestros niños?, ¿qué valores promovemos?, ¿en nuestra vida diaria preferimos el diálogo sobre los golpes?

Por desgracia en México desde hace mucho tiempo la violencia ha dejado de ser inédita para convertirse en una realidad por demás dolorosa, pero no podemos perder nuestra capacidad de asombro. El lenguaje violento no es normal, acosar a las mujeres no es normal, mucho menos atacar con saña a alguien. Es cierto la violencia está en todos lados, pero no por eso podemos normalizarla.

Las narcoseries son otro ejemplo de la idealización del crimen. Por desgracia la violencia es negocio y los medios pierden de vista su responsabilidad social de contribuir a no generar un ambiente de terror o en el peor de los casos, no convertir a los delincuentes en héroes como el Cata y sus fiestas infantiles.

@lharanda

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Escrito por Redacción

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