in , , ,

La vacuna, una luz al final del túnel

Por Luis Guillermo Hernández Aranda

2020 ha sido un año atípico, muy duro. Con grandes tristezas pero también enseñanzas. Finalmente así son todas las crisis y ésta provocada por la pandemia del Covid 19 no es la excepción.

Como nunca hemos aprendidos a ser pacientes, tolerantes y empáticos. A golpes tomamos conciencia que lo más importante es la salud y todo tiene solución. Volteamos a ver hacia adentro, a valorar a nuestras familias y sobre todo comprendimos que muchas veces gastamos recursos monetarios y de energía en cosas sin importancia.

Pero la experiencia no ha sido sencilla. Vivimos con el temor de perder el empleo, de no completar la nómina, pero también de perder la vida. Las redes sociales se han llenado de personas que han fallecido y que hasta hace poco lucían fuertes como un roble, sin embargo el Covid nos los arrebató.

Todos tenemos un familiar, un amigo o simplemente un conocido que murió por Covid 19. Como nunca hemos visto de frente el rostro de la muerte, incluso sin salir de casa. Es cierto, no todos experimentaron el miedo y la empatía, por el contrario apostaron por vivir como si no pasara absolutamente nada.

https://www.facebook.com/LuisGuillermoDigital/videos/796689997729249

Ahí están las fiestas en plena cuarentena, algunos más preocupados por las cervezas y el baile que por el gel antibacterial y la sana distancia. Sin duda el Covid19 nos desnudó, sacó lo mejor de nosotros pero también lo peor.

Muchos apostamos por la empatía, la solidaridad, otros por el egoísmo y la irresponsabilidad. Estas actitudes no han sido exclusivas de un sector social, tampoco de un partido político o profesión, nadie se escapa.

Lo mismo se llevó a cabo una boda con 700 invitados en el fraccionamiento más exclusivo que una fiesta de 15 años en una colonia proletaria. Los ciudadanos nos equivocamos mucho en medio de la pandemia. Reprobamos civismo. También muchos políticos salieron mal librados con sus declaraciones y acciones.

Ahí tenemos al presidente, Andrés Manuel López Obrador, invitando a la gente a salir a la calle, a darse besos y abrazos, a no tener cuidados. ¡Qué decir de Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud que siempre dijo que el cubre bocas no servía para nada!

A nivel local mientras el gobernador Miguel Riquelme llamaba a usar el cubre bocas, el alcalde de Torreón, Jorge Zermeño, se negaba a usarlo. Mientras el gobernador pedía cancelar el tradicional Grito de la Independencia y hacerlo de manera virtual, Jorge Zermeño organizó su festejo para inaugurar una plaza en honor de los Niños Héroes.

Mientras el gobernador emite un decreto para prohibir las fiestas la alcaldesa de San Pedro, Patricia Grado, las permite e inclusa organiza verbenas populares. Mientras el gobernador

llama a hacer caso a las autoridades sanitarias el alcalde de Madero, Jonathan Ávalos, apuesta por regalar dióxido de cloro aunque esté prohibido por el sector salud.

Así de surrealista ha sido el 2020, año de mucho dolor y aprendizaje pero hoy por fin se ve una luz con la aplicación de la vacuna y Coahuila la recibirá antes que ningún otro estado. Hay motivos para celebrar pero sobre todo reflexionar y no olvidar como fue el comportamiento de las autoridades, de la sociedad en esta pandemia que aún no termina, pero sobre todo debemos reflexionar cuál fue nuestro comportamiento.

@lharanda

Escrito por Redacción

Al no aumentar impuestos, protegimos economía de duranguenses: Congreso

Nuevo dueño de AHMSA ofrece pagar adeudos por mil mdd y reponer 200 mdd a la 4T por Agronitrogenados