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Las caguamas de Anaya

Por Luis Guillermo Hernández Aranda

Segundas copias nunca fueron buenas, menos cuando se carece de carisma y empatía. Así puede resumirse la campaña de Ricardo Anaya que anda conociendo el país (apenas). País que hace tres años intentó gobernar.

El panista se ha montado en un viaje para explorar y conocer México como desde hace más de 18 años lo hizo el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador, sin embargo, a diferencia del tabasqueño el discurso del panista parece más el de un niño fresa que apenas va saliendo de su burbuja.

Ricardo Anaya se ve sorprendido, pero sobre todo asqueado porque las personas viajan en combis a su trabajo. También le sorprende que hagan hasta más de dos horas de trayecto porque después de la combi hay que subirse al metro y viajar otro tanto. Claro primero caminó por calles oscuras es inseguras, esas que todos hemos recorrido alguna vez pero que pareciera que Anaya acaba de descubrir.

También luce sorprendido porque en el norte tenemos terregales, porque hay que correr para llegar a tiempo al trabajo y hay que checar tarjeta para que no te pongas retardo. También se sorprende porque las decisiones que se toman en el Centro son muy ajenas a la realidad que se vive en el norte del país.

Vaya es el niño rico que dejó la comodidad de su casa de Atlanta o Querétaro para darse un baño de pueblo. Lo cual no es de todo malo, más vale tarde que nunca, pero la primera pregunta es ¿cómo quería gobernar un país que desconoce? Y lo que es peor: no tiene empatía y no conecta con las personas que entrevista y mucho menos con quienes ven sus videos, que es el electorado que busca conquistar.

Las escenas donde lo vemos viajar en el metro con su mochila, nos remiten más al extranjero que nos visita para descubrir el “mexican curius” o el surrealismo de nuestro país. El colmo y lo que lo volvió tendencia el fin de semana fue el meterse con las caguamas. Su metáfora mal explicada no provoca enojo contra el presidente sino contra él.

Ricardo Anaya no alcanza a comprender que por desgracia las caguamas en nuestro país es la única vía de escape para muchos padres de familia que se sienten frustrados porque el dinero no les alcanza. E incluso no alcanza a comprender que lo que gasta una persona de bajo recursos en sus caguamas durante un año suma la cantidad que gasta Anaya en una comida con sus amigos del PAN.

Sin duda Ricardo Anaya tiene muchas fortalezas, es un hombre inteligente, buen orador, preparado, sin embargo, su inclusión como youtuber nos muestra más sus debilidades que sus fortalezas. La oposición quiere enfrentar a López Obrador imitándolo, jugando como él, sin entender que el presidente desde hace mucho domina ese estilo.

Los videos de Ricardo Anaya sólo muestran que la oposición en el país anda perdida y no logra articular un discurso convincente, buscan ser un nuevo López Obrador y las segundas copias nunca fueron buenas, menos cuando se carece de carisma y empatía.

Escrito por Redacción

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