Las prioridades de la 4T


Por Luis Guillermo Hernández Aranda

En México las diferencias entre las series y las telenovelas son prácticamente nulas, sobre todo porque en este país la mayoría de las producciones están basadas en el melodrama. Pero no sólo los contenidos de los medios de comunicación se basan en este género, también el discurso político se basa en historias de fantasías y no en hechos reales.

En el presente sexenio han abundado los ejemplos de las telenovelas, o historias que nos cuentan desde el set de televisión llamado Mañanera, para desviar la atención de los problemas reales que enfrenta México. 

Como ejemplo citemos los sucesos ocurridos tan sólo esta semana. El lunes nos despertamos con historias de tragedias humanas y daños materiales en Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León por el paso de Hanna. Todo esto sumado al dolor propio de muertes generadas por el Covid-19.

Sin embargo las víctimas no fueron importantes para el presidente Andrés Manuel López Obrador. El lunes en la mañanera montaron un set especial teniendo de fondo el avión presidencial. Todo el mensaje de ese día fue del famoso avión, que nos ha salido más caro tenerlo estacionado que en uso, que si es símbolo de la corrupción, que si ni Obama lo tiene, que si es una afrenta el nombre de José María Morelos, puros temas intrascendentes de los cuales llevamos hablando desde los tiempos de campaña de López Obrador.

#Videoblog Mientras la #economía tiene su peor caída en la historia y los muertos por #Covid19 aumentan todos los…

Posted by Luis Guillermo Digital on Thursday, July 30, 2020

Incluso el presidente pidió a los reporteros que sólo le preguntarán del avión presidencial. No importa los muertos de Covid, tampoco las víctimas de la violencia, menos el drama provocado por Hanna. Sólo importa “mi veldad”.

El martes nos enteramos que Pemex reportó una pérdida neta de 606 mil 587 millones de pesos, casi siete veces más respecto a los 88 mil 509 millones de pesos que perdió durante la primera mitad del año pasado. Sin embargo el dato no es importante para el gobierno federal. No hablemos de ineficiencias administrativas mejor hablemos de Emilio Lozoya.

Inventemos figuras de “testigo colaborador” aunque no exista en la ley. Digamos que es un ejemplo de la corrupción del país, que va a cantar y va a decir muchos nombres de sus cómplices. No importa que no haya sustento jurídico, no importa que se viole el debido proceso. Lo único que importa es el uso político para que el presidente suba su popularidad. Tampoco es importante que Lozoya no vaya a pisar la cárcel, lo importante es la narrativa que se cuente.

En medio de esta telenovela seguimos rompiendo récords de muertos por Covid, los contagios no bajan aunque el presidente diga que dominamos la pandemia. Para agravar el panorama el Coneval nos dice que en mayo 69.6 millones de mexicanos no tuvieron el ingreso laboral suficiente para adquirir la canasta básica alimentaria. 

El INEGI nos informa que la economía mexicana se desploma 18.9 por ciento en segundo trimestre, su peor caída de la historia pero eso tampoco es importante mejor hablemos de Calderón, de Lozoya, del avión presidencial, de los cachitos y del Grito de Independencia en medio de la pandemia o mejor aún de las escuelas de béisbol que el presidente está construyendo.

No por nada en 1973 el actor Claudio Brook declaró que las telenovelas son el opio del pueblo a lo que Miguel Alemán Velasco, importante priista y directivo de Televisa, respondió: “si es opio pero del bueno”. Y eso lo ha aprendido muy bien el gobierno de la 4T donde no importan los datos duros sino sólo su posverdad.

@lharanda

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