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Los claroscuros en la biografía no autorizada de Vicente Fernández

Por debajo de su sombrero de charro de pelo de liebre, sus largas patillas y bigote negro, asomaba siempre una barriguita parrandera. Vicente Fernández nunca se pareció a su ídolo, Pedro Infante: de cintura minúscula y estilizada. La esencia de la seducción que “Chente” supo explotar procedía de su concepto de virilidad: “Un mariachi o es guapo o es macho”. Y con esta premisa por bandera, tanto encima como fuera de las tablas, construyó su historia.

No soportaba al que durante años compartía con él la herencia de la música ranchera —los únicos ídolos vivos entonces del género—Juan Gabriel, porque era homosexual y peor aún, amanerado. Tampoco dudó nunca en considerarse públicamente como un mujeriego y alardear de sus conquistas, aunque su esposa, María del Refugio Abarca, Cuca, lo esperara siempre en casa tratando de sostener los frágiles pilares de aquella familia.

El secuestro de su hijo mayor y los vínculos con el cártel de Sinaloa del mediano son algunos de los episodios de la vida de Chente que desvela Olga Wornat en El último rey, la biografía no autorizada del máximo exponente de la música típica mexicana.

La autora argentina, que ha publicado otras biografías polémicas como la de Felipe el oscuro (Planeta, 2020) —sobre la vida del expresidente Felipe Calderón— o la de Marta Sahagún, La jefa (2003), esposa del expresidente Vicente Fox, decidió escribir sobre Fernández como un homenaje a su madre. El libro abarca desde el nacimiento del intérprete en una zona rural a las afueras de Guadalajara el 17 de febrero de 1940, Huentintan El Alto, hasta la caída que sufrió en agosto a sus 81 años que le provocó un golpe en las cervicales.

La biografía de Wornat arranca con el que, según la autora, supone el momento más traumático de su vida, el secuestro de su hijo Vicente júnior de más de 121 días en 1998 y la posible participación en él del villano del libro, Gerardo Fernández.

¿Por qué decidió hacer una biografía no autorizada?, ¿qué problemas le planteó hablar con la familia o con él?

Yo no tuve el aval de la familia, no porque me dijeran que no, sino porque yo quise dejar esto bien sentado: no es un cuento de hadas, no es una historia rosa. Teniendo en cuenta que Vicente Fernández es quizás la última leyenda de la canción mexicana, lo que quise contar era la historia del hombre. Quién estaba detrás de esa leyenda, detrás del ídolo de masas, que logró juntar en el Zócalo a mucha más gente que Shakira o cualquier otro grupo de rock. Y que cuando ibas a un recital suyo, aparecía ese gran machote mexicano, con botas, pistola al cinto. Fui muchas veces a Guadalajara, hablé con mucha gente cercana a él, todo el mundo lo conocía. Hablé con los músicos que trabajaron con él, cantantes… Entrevisté a muchísima gente. Cuando intenté entrevistar a la familia, que en este caso tienes que pasar por Gerardo Fernández, que es su hijo mediano, que le maneja desde hace tiempo sus negocios y es prácticamente su mánager, por poco me tira el teléfono. Fue muy grosero.

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Escrito por Redacción

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