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Mantienen labores de rescate en mina de Sabinas

Otro accidente minero se reportó ayer en la comunidad de Agujita, en el municipio de Sabinas: 10 trabajadores quedaron atrapados, luego que el pozo de carbón en el que trabajaban se inundara. Autoridades estatales y federales informaron que este pocito -ubicado en el área conocida como Conchas, a 1.5 kilómetros de la carretera federal 57 a la altura de la Villa de Agujita- había comenzado operaciones en enero de este año, sin que se tuvieran denuncias de alguna anomalía.

El percance se dio cerca de las 13:35 horas, cuando se realizaban labores en el pocito.

“El accidente ocurrió cuando trabajadores en el desarrollo de sus actividades de excavación se toparon con un área contigua llena de agua, que al derrumbarse provocó una inundación, dejando atrapado a un grupo de mineros”, detallaron las autoridades federales y estatales en un comunicado conjunto.

Este accidente se habría derivado de la entrada de agua del río Sabinas. Se publicó el pasado 27 de junio un reportaje, en donde se señala que la explotación del carbón está generando severos daños al ambiente.

De acuerdo con estudios del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA) o de Iniciativa Climática de México, para extraer ese carbón se arrasa con pueblos, se contamina el aire, se daña el acuífero e incluso se provocan enfermedades.

Tras el incidente de ayer, cuatro personas lograron salir, una de ellas por su propio pie, y otras tres fueron rescatadas en las primeras horas de labores; todos fueron llevados a una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social en San Juan de Sabinas, reportándose como estables.

En los trabajos de rescate colabora personal de la Sedena y Protección Civil, así como autoridades estatales, municipales y federales.

El gobernador Miguel Riquelme instruyó a su equipo de trabajo a priorizar el rescate de las personas. Además, el Mandatario afirmó en entrevista televisiva que ya se rendían declaraciones con trabajadores y propietarios para así avanzar en las investigaciones.

El propietario de este espacio fue identificado como Cristian Solís Arriaga, de acuerdo con la versión de autoridades federales.

Por su parte, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo confiar en que los trabajadores serán encontrados a salvo.

Anoche, Nazira Zogbi, secretaria de Trabajo de Coahuila, informó a los familiares de los mineros que hasta antes de la medianoche habían avanzado 13 metros con tres bombas para retirar el agua, sin embargo, les faltaban otros 24 metros para llegar a la zona donde estaban los trabajadores. En el transcurso de la madrugada se esperaba la llegada de otras dos bombas de mayor capacidad para acelerar los trabajos.

La Región Carbonífera se ha visto marcada por accidentes mineros. Tan solo de 2006 a la fecha, al menos 122 personas han perdido la vida en percances de este tipo. Mientras que la delegación de la Secretaría de Trabajo federal en Coahuila contaba hasta hace meses con nueve inspectores para practicar revisiones a diferentes centros de trabajo, incluyendo minas.

Las muertes de mineros son constantes, pero no todas son mediáticas. “A veces uno, dos. El último así de muchos fue hace tiempo. Hace dos meses se murió uno, pero la gente ya hasta está curada de espanto, pero pesa mucho, es una angustia diaria”, dice la familia Rico Montelongo.

“Son pozos sin nombre, a la brava. De estos hay uno cada tanto, pero no tienen permisos, no hay seguridad, ni tienen seguro, pero tampoco hay mucho trabajo”, señalan los familiares.

No es el primer encuentro del señor Jaime Rico Montelongo, con la desesperación, la desinformación y los desastres mineros, hace 16 años en Pasta de Conchos perdió a su hermano Gil Rico Montelongo. A la fecha sigue esperando que saquen su cuerpo para darle cristiana sepultura.

Por ello, armado con su dolor, ingresó hasta donde las autoridades acompañado de Juan Alvarado, para verificar que maniobren correctamente y saquen el agua del pozo, después a sus familiares.

Jaime Montelongo Pérez, de 61 años, se ha dedicado toda la vida a la “pocería” de carbón. Dice que espera y después de esto, las autoridades presten mayor atención al otorgar los permisos, porque “mi hijo también se dedica a esto y da miedo, pero es la ley de la vida”, sentencia.

“Son pozos sin nombre a la brava. De estos hay uno cada tanto, pero no tienen permisos, no hay seguridad, ni tienen seguro, pero tampoco hay mucho trabajo”, señalan los familiares. “Lo único que hicimos fue entrar a constatar que sí están trabajando, porque tenían dos horas que no les decían nada. También somos familiares igual que ustedes, tenemos hacer una comitiva para que entremos y nos informen, porque no sabemos nada”, aseguró el señor Jaime a las decenas de familiares que permanecen en la entrada de la propiedad donde está el pozo.

“No soy ingeniero, no soy autoridad. Yo solo fui a constatar cuántas bombas estaban trabajando y si está bajando el agua, con la bomba de 3 pulgadas ya bajaron 70 centímetros, van despacito, pero está bajando”, dice el señor Jaime.

Y agrega mayor esperanza, cuando informa que dos bombas más y apoyo de Grupo Mimosa, para sumarse a las maniobras de rescate, pues luego de los primeros cuatro mineros, ya no tuvieron novedad.

No obstante, los familiares de los mineros aún atrapados, resignados comentan entre ellos que sabían del riesgo al presentarse a trabajar, pues desde el lunes uno de los pozos tenía agua.

Mientras tanto, los familiares esperan todos afuera, armados con botellines de agua, toldos y comida, sentados junto a la zanja por donde corre el agua que están drenando de la mina, viendo entrar y salir camionetas de CFE con plantas de luz, convoys del Ejército Mexicano, otros mineros para sumarse a los trabajados y esperar información o la noticia de otro rescate.

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Escrito por Redacción

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