Durante décadas, María Sorté ha sido un rostro emblemático del cine y la televisión mexicana. Con su elegancia, voz dulce y presencia escénica, conquistó al público en innumerables novelas, películas y fotonovelas. Pero pocos sabían que su verdadero nombre era otro: María Harfuch Hidalgo, un apellido que en sus inicios le pidieron ocultar, y que hoy —curiosamente— es el que más la identifica.
“¡Qué horror de apellido!”: el inicio de una carrera con cambios
En una reciente entrevista con Yordi Rosado, María Sorté abrió su corazón y compartió el momento clave en el que cambió su nombre artístico. Recordó que, al principio de su carrera, usó su apellido real: Harfuch.
“Me puse María Harfuch en las primeras cosas que hice, pero en una fotonovela me dijeron: ‘qué horror de apellido, nadie se lo va a aprender, vamos a cambiarlo’.”
Y así fue. Entre usar “Hidalgo” o adoptar un nombre completamente nuevo, surgió “Sorte”, que en italiano significa “suerte”. Con el tiempo, la prensa lo transformó a “Sorté”, con acento, y así nació el nombre con el que sería conocida por generaciones.
El apellido Harfuch regresa… con más fuerza que nunca
Décadas después, lo que en su momento se ocultó, hoy es motivo de reconocimiento nacional. Gracias a la popularidad de su hijo, Omar García Harfuch, actual secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, el apellido Harfuch se volvió uno de los más mencionados en medios y redes sociales.
“Antes les costaba trabajo pronunciar mi apellido, pero ahora ya es famoso. Ya no me dicen María Sorté, ahora me dicen ‘usted es la mamá de…’”, compartió la actriz entre risas.
En redes sociales, incluso, muchos la llaman con cariño “la suegra de México”.
Una historia de amor con raíces políticas
María también habló sobre Javier García Paniagua, el padre de sus hijos y político priista a quien conoció mientras actuaba en una obra de teatro. Aunque ella tenía pareja en ese entonces, una infidelidad la llevó a cortar la relación y dar una oportunidad al amor con Javier.
“Me enamoré de su manera de ser, su inteligencia y su humanidad”, recordó con nostalgia.
Juntos, formaron una familia de la cual nacerían Omar y Adrián, sus dos hijos.
La historia de María Sorté es la de muchas mujeres que cambian para adaptarse, que luchan por su lugar y que, sin saberlo, dejan huellas que perduran más allá de la pantalla. Lo que alguna vez fue considerado un “apellido feo”, hoy es sinónimo de poder, respeto y amor maternal.







