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Más ataques contra los periodistas

Por Luis Guillermo Hernández Aranda

De niño veía con temor las imágenes de conflictos bélicos en diferentes partes del mundo. La mayoría de ellas eran de Medio Oriente, pero también era común ver soldados en Centroamérica. Los corresponsales de guerra siempre me causaban admiración y pensaba: “seguramente Torreón nunca estará así”. Corría el año de 1984 y apenas sumaba diez de existencia en este planeta.

Paradójicamente con el paso de los años me convertí, fortuitamente, en una especie de corresponsal de guerra. En el 2007 La Laguna perdió su tranquilidad, los periodistas de la región nos tuvimos que acostumbrar a hacer nuestro trabajo en condiciones inhóspitas las cuales no se enseñan en la universidad.

No recuerdo ningún Manual de Periodismo de Carlos Marín, Vicente Leñero, Bastenier, por mencionar algunos de los más conocidos, que en sus páginas dediquen un capítulo sobre como cubrir una guerra contra el narcotráfico.

A partir de esa fecha los medios de comunicación tuvimos que aprender sobre la marcha cómo informar sin ponernos en riesgo. Finalmente ninguna nota vale más que una vida. En esos días donde la policía municipal estaba totalmente controlada por el crimen organizado yo me desempeñaba como Coordinador Editorial de El Siglo. Es cierto nunca viví el terror de estar reporteando en las calles, pero si los ataques al periódico y sobre todo el miedo de tomar una mala decisión editorial y poner en riesgo la vida de los compañeros.

Ser periodista en México no es sencillo, mucho menos reportero. Contrario a lo que muchos piensas los ataques más recurrentes contra el gremio no provienen del crimen organizado, sino de la clase gobernante.

Diferentes informes de organizaciones como Artículo 19 revelan que los periodistas mexicanos sufren más agresiones por parte de servidores públicos que del crimen organizado. Las agresiones van desde acoso, hostigamiento, amenazas, intimidaciones y obviamente asesinatos.

En el presente sexenio el común denominador de las mañaneras de Andrés Manuel López Obrador es el de atacar a los periodistas. El lunes no fue la excepción al calificar a El Universal de “pasquín inmundo” por publicar que su secretario particular Alejandro Esquer contrató empresas “fantasma” en Puebla para actos de proselitismo del actual presidente en 2018. Un día después, el martes, se reveló que su vocero Jesús Ramírez también contrató empresas fantasmas en Tabasco para la edición de su periódico Regeneración.

Ambos muy cercanos al presidente, sin embargo Andrés Manuel López Obrador prefiere desacreditar al mensajero en vez de investigar la corrupción. En tiempos de la pos verdad el trabajo del periodista se ha vuelto más difícil. Como prueba de esto es que en este sexenio han sido asesinados 18 periodistas ante el silencio de la presidencia que en vez de condenar e investigar los hechos prefiere denostar, criticar a los medios de comunicación generando mayor polarización contras los reporteros y analistas.

De esta forma se vuelve a cumplir la premisa: los periodistas mexicanos sufren más agresiones de los servidores públicos que de los integrantes del crimen organizado.

@lharanda

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Escrito por Redacción

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