París vivió una noche de euforia y tensión tras la victoria del PSG sobre el Arsenal en la final de la Champions League, un triunfo histórico que desató celebraciones masivas por toda la ciudad. Sin embargo, la alegría se vio empañada por incidentes violentos que llevaron a una intervención policial.
La jornada comenzó con la victoria del equipo parisino por penales (4-3) en Budapest, tras un empate 1-1. Desde ese momento, la capital francesa se preparó para festejar, aunque con un antecedente de desmanes en celebraciones anteriores que motivó un despliegue de seguridad sin precedentes.
Más de 22,000 agentes fueron movilizados en todo el país, con 8,000 de ellos solo en París, buscando contener los disturbios que lamentablemente se repitieron. Al finalizar la noche, el balance oficial reportó más de 400 detenciones, superando las cifras del año pasado.
Las autoridades informaron sobre la incautación de bengalas y morteros, así como diversos actos vandálicos. Estos incluyeron la destrucción de una marquesina de autobús cerca de los Campos Elíseos y daños a comercios, un restaurante y varios vehículos, dejando a siete policías heridos.
A pesar de estos incidentes, la mayor parte de París celebró con un ambiente festivo. Miles de aficionados se congregaron en el Parque de los Príncipes para ver el partido en pantallas gigantes, estallando en cánticos de “¡Campeones de Europa!” y “¡Esto es París!” al finalizar el encuentro.
El fervor era palpable. Aficionados que viajaron desde otras regiones de Francia expresaron su alegría por la victoria, destacando el liderazgo del entrenador Luis Enrique y el impacto del PSG como club de referencia nacional.
Tras el pitido final, miles de hinchas se dirigieron a los Campos Elíseos y la Plaza de la República, provocando interrupciones significativas en la red de transporte público para garantizar la seguridad de los usuarios.
El presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, felicitó al club a través de redes sociales, anunciando que recibiría a los integrantes del PSG en el Palacio del Elíseo al día siguiente. La Torre Eiffel también se iluminó con los colores azul y rojo del equipo, simbolizando el orgullo de la ciudad.
Para el domingo, se esperaba una celebración multitudinaria en el Campo de Marte, frente a la Torre Eiffel, con una previsión de casi 100,000 aficionados, consolidando el bicampeonato europeo como un hito para el equipo y sus seguidores.







