Era lunes por la mañana, pero el ambiente en Palacio Nacional tenía la tensión de un viernes de cierre. Marcelo Ebrard, actual secretario de Economía, subió al estrado de la conferencia matutina con una determinación que no dejaba lugar a dudas: México había decidido defender su acero… y sus empleos.
Con el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum, Ebrard anunció una medida sin precedentes: cancelar las importaciones de acero provenientes de más de mil productores con irregularidades. El objetivo: evitar evasión fiscal, frenar el dumping comercial y enfrentar con firmeza los aranceles del 25% que impuso Donald Trump a este sector clave para México.
🏭 ¿Por qué se cancelan más de mil registros siderúrgicos?
“Mil 62 molinos no existen o tienen inconsistencias graves en sus registros”, dijo Ebrard, señalando una pantalla con cifras y mapas de origen. Estas plantas, muchas de ellas con sede en países como Malasia, estaban operando bajo registros falsos o incompletos. “No solo evadían impuestos, también deformaban el mercado y dañaban a la industria nacional”, enfatizó.
Con esta medida, México busca limpiar su cadena de suministro, proteger a las acereras locales y fomentar empleos bien remunerados. Ya no se permitirán registros “fantasma” para importar toneladas de acero a precios artificialmente bajos.
🛡️ ¿Una respuesta a Trump?
La decisión llega semanas después de que Trump, en plena campaña electoral, reinstaurara aranceles del 25% al acero mexicano. Aunque se trata de una política global que también afecta a Canadá y otros socios, el golpe económico para México no es menor.
Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), las exportaciones impactadas superan los 20 mil millones de dólares, afectando industrias esenciales como la automotriz, electrodomésticos y tecnología en al menos 11 estados del país.
🌐 Lo que sigue: comercio justo y empleo local
Ebrard fue claro: esta no es una medida aislada, sino el inicio de una estrategia comercial más estricta. Se fortalecerán los filtros en aduanas, se vigilará el comercio triangular (productos que entran disfrazados de otros orígenes) y se apostará por una competencia justa para los productores nacionales.
“Necesitamos reglas claras. No podemos permitir que una empresa nacional pague impuestos y cumpla normas mientras compite contra un fantasma que no existe”, afirmó el secretario.
📉 ¿Impactará esto en los consumidores?
Aunque es probable que a corto plazo haya ajustes en precios por la reducción de importaciones, el objetivo a largo plazo es claro: fomentar una industria siderúrgica robusta y competitiva, que genere empleos en México y reduzca la dependencia externa.







