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Morena, retroceso y violencia

Por Luis Guillermo Hernández Aranda

Morena, el partido que se dice diferente, supera por mucho en malas prácticas a los priistas, panistas y perredistas. Los de Morena si son rudos, expertos en lucha vale todo con alambres de púas y botellas, las cuales no dudan en aplicar incluso contra sus propios militantes.

¿Cómo creer que son distintos cuando desde el 2020 tenían que haber renovado su dirigencia nacional, así como los comités estatales y simplemente no lo han podido hacer porque ni entre ellos se ponen de acuerdo?

¿Cómo creer en un partido que se le cae su propio sistema el fin de semana y cuando nuevamente está en línea borran los nombres de aspirantes registrados? Ahí está el caso de Gibrán Ramírez que primero aparecía en la lista y después lo borraron por pensar distinto al dirigente nacional, Mario Delgado.

“Rasuraron de manera ilegal a quienes podríamos significar una crítica interna para corregir. Tu dirigencia es autoritaria y promueve el irrespeto a los derechos políticos”, escribió Gibrán Ramírez en su cuenta de twitter.

¿Cómo creerle a Morena cuando Ricardo Monreal afirma que hay una “cargada” dentro de Morena a favor de algunos presidenciables, incluso alentada por el presidente Andrés Manuel López Obrador?

Se dicen democráticos pero la senadora Malú Mícher, que dirige el equipo de campaña formado por el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrad, el lunes criticó “un supuesto sesgo a favor de otros candidatos y hasta ha afirmado que ciertos actos de promoción de sus adversarios llegan a ser potencialmente ilegalidades”. Como conclusión resumió que “los obstáculos no pueden estar dentro del partido”, se lee en una nota de El País.

¿Cómo creer en sus encuestas como método de elección de candidatos cuando en Durango eligieron a Marina Vitela que estaba en último lugar y no al puntero que era José Ramón Enríquez?

En Coahuila el puntero por mucho es Armando Guadiana. De acuerdo a la última encuesta de El Financiero el senador tiene el 22 por ciento de las preferencias para ser candidato, mientras que Luis Fernando Salazar el 16 por ciento y Ricardo Mejía Berdeja con 10 por ciento. Desde el centro el dedo de Andrés Manuel López Obrador apunta hacia el subsecretario de seguridad, mientras Mario Delgado desea que su amigo Luis Fernando repunte en las encuestas. Es decir, lo que digan los números es lo de menos, la democracia tampoco importa sino sólo imponer candidatos.

Pero sobre todo ¿cómo creer en Morena cuando los estados más inseguros del país son los que ellos gobiernan? Ahí está la violencia en Colima, Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Zacatecas. Ellos no respetan las leyes, ni buscan que se respeten. Hasta el momento Morena se ha quedado en un partido de narrativa pero que en los hechos representa retroceso y violencia.

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Escrito por Redacción

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