La comunidad cinematográfica internacional está de luto tras el reciente anuncio del fallecimiento del célebre actor Jack Taylor, quien ha partido a la edad de 99 años. Conocido por su inconfundible presencia en la pantalla, Taylor es recordado como una verdadera leyenda del cine de terror, dejando una huella indeleble en la industria.
La noticia de su deceso fue oficialmente confirmada por la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España. George Brown Randall, su nombre de pila, había establecido su residencia en Madrid hacía varias décadas, convirtiéndose en una figura prominente del cine español.
Aunque los detalles específicos sobre la causa de su muerte aún no han sido divulgados, medios locales informaron que, a pesar de gozar de buena salud para su edad, el actor había sido hospitalizado repentinamente antes de su fallecimiento.
Nacido el 21 de octubre de 1926 en Oregon City, Estados Unidos, Jack Taylor mostró un precoz interés por la actuación. Su talento lo llevó a los escenarios teatrales desde una edad muy temprana, marcando el inicio de una prolífica carrera que se extendería por casi un siglo.
Un capítulo fascinante en su vida fue su estancia en México a finales de los años 50 y principios de los 60. Durante este periodo, Taylor no solo participó en diversas producciones cinematográficas mexicanas, sino que también demostró una asombrosa habilidad al aprender español en tan solo seis meses, una destreza que le sería invaluable en su futura vida en España.
La vida personal de una estrella
Entre las curiosidades que marcaron su juventud, se sabe que Jack Taylor fue vecino de la icónica Norma Jeane Mortenson, mundialmente conocida como Marilyn Monroe, cuando ambos residían en California. Esta anécdota resalta la vibrante vida que llevó desde sus primeros años.
Un legado en el cine de terror
A lo largo de su carrera, Jack Taylor colaboró con algunos de los directores españoles más destacados del género de terror, incluyendo nombres como Amando de Ossorio, Carlos Aured, Juan Piquer Simón, León Klimovsky y José Ramón Larraz. Su filmografía es extensa y variada, destacando títulos que se han convertido en referentes para los aficionados.
Entre sus participaciones más memorables se encuentran películas como “El conde Drácula” (1969), “The Devil’s Exorcist” (1978) y “Conan, el bárbaro” (1982), donde su distintiva presencia siempre aportó un toque único. También formó parte de producciones más recientes como “Los fantasmas de Goya” (2006) y “Wax” (2014), demostrando su vigencia a través de las décadas.







