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Negocio redondo

Por Jessica Rosales

Ayer abordamos los beneficios de que goza la familia feliz a costa del erario y a expensas del esfuerzo de los saltillenses para pagar sus impuestos, pues buena parte de los recursos que se obtienen por ese concepto se utiliza en obras que favorecen a los parientes directos del alcalde Isidro López Villarreal.

Pero no es el único caso, pues algunos han tomado muy bien su ejemplo. En el ayuntamiento local es un secreto a voces el negocio redondo que hacen ciertos servidores públicos, cuyas utilidades van directo a las familias, pero no de los saltillenses, sino de los funcionarios municipales.

Uno de los más relevantes es el caso del director de Infraestructura, Collins Camp Benet. Hace un año la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) evidenció los actos de corrupción en el área de Ecología cuando se autorizó irregularmente el uso de suelo para la construcción de un fraccionamiento residencial en un área forestal que se rige bajo regulación federal.

Hablamos de un predio de más de 20 mil metros cuadrados ubicado en las inmediaciones de las calles Camino Real y Labores de San Diego, al oriente de la ciudad. Se trata de un fraccionamiento propiedad de uno de los hijos de Collins Camp Bennett. Y es sólo un ejemplo de varios.

En la actualidad las cosas no han cambiado, resulta que existe evidencia de maquinaria que trabaja en la construcción de un fraccionamiento en el municipio de Ramos Arizpe por la constructora que maneja el hijo de Collins Camp, pero dicho equipamiento está rentado para los trabajos del Biblioparque Oriente de Saltillo, es decir que los saltillenses pagan la obra de una empresa particular.

Además, recientemente la licitación de la construcción del Biblioparque Oriente tiene un contrato para la poda y retrasplante de nogales. ¿Sabe usted a quién benefició dicho contrato? Al hermano de Román Cepeda, director de Desarrollo Rural.

El director de Desarrollo Urbano, Fernando Pérez Charles, ha estado autorizando licencias de construcción para amigos y compadres. Estos actos de presunta corrupción han sido denunciados ante la Contraloría, quejas que hasta la fecha no han arrojado ningún resultado porque siguen archivadas, sin el menor interés de avanzar en la investigación.

El negocio redondo no es exclusivo de estos personajes, desde el inicio de la administración municipal, por instrucción de Deyanira Samperio, exdirectora de Desarrollo Social en Saltillo, vendedores de comida tienen prohibida la entrada a la Presidencia, un edificio público, debido a que representan la competencia de esta exfuncionaria, quien se perfila como diputada local por el PAN.

La funcionaria colocó una máquina expendedora de refrescos, frituras y pan, propiedad de su familia dentro de las oficinas municipales. Y, claro, los vendedores ambulantes representan una competencia que disminuye sus ganancias, por lo que, bajo sus facultades e influencia, evita el acceso de otras personas, no vaya a ser que le dañen su negocio redondo.

El discípulo de la señora Lourdes Naranjo, Iván Guerra, no se queda atrás, pues resulta que las obras de repavimentación que se pueden observar al sur de Saltillo, por el periférico Luis Echeverría Álvarez, son ejecutadas por una empresa propiedad del hermano del director del DIF.

Los funcionarios del ayuntamiento de Saltillo, más que servir a los saltillenses, se han servido de ellos. Son políticos que al llegar al poder exprimen todo lo posible las arcas municipales, pues, considerando que está por acabarse la Administración, quién sabe cuándo podrán tener nuevamente esa oportunidad.

Escrito por Redacción

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